Muerto de soledad

Ha caído salpicada a mi alma
una pluma de la cuerda de la guitarra de un grito
de lejos como un árbol nacido de amor
emitido de dolor
enfrutecido de llanto
y muerto de soledad.
Y agrio como un grillo
el relámpago de mi grito en mi alma;
y yo encendí en mis muros
la leña mojada de mi escalofrío.
Después la ola del silencio se llevó los castillos de la playa
y quedó la duda de las voces
Y un eco arenoso y frío
como un miedo de gritar y deshacerse como un castillo de arena.
Luego tomé una mano desesperadamente
sin olvidar una soledad recién empezada.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT


Hermoso, canto de amor y soledad,maravilloso poema
mis estrellas y un beso celestial
 
Superiores imágenes esta vez,en este poema. Excepcional a mi gusto. Castillos caídos sobre tus palabras esa soledad.
 
Ha caído salpicada a mi alma
una pluma de la cuerda de la guitarra de un grito
de lejos como un árbol nacido de amor
emitido de dolor
enfrutecido de llanto
y muerto de soledad.
Y agrio como un grillo
el relámpago de mi grito en mi alma;
y yo encendí en mis muros
la leña mojada de mi escalofrío.
Después la ola del silencio se llevó los castillos de la playa
y quedó la duda de las voces
Y un eco arenoso y frío
como un miedo de gritar y deshacerse como un castillo de arena.
Luego tomé una mano desesperadamente
sin olvidar una soledad recién empezada.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
sentida poesia mi amigo, muy bella y expresiva en cada verso un gusto pasar a leer su trabajo poeta buenas noches....
 
Maestro de almas, sagrado camino es la poesía, camino que usted traza con el fuego eterno del espíritu indoblegable de quien sabe, que solo el amor puede sostener. Tan grato leerlo, es como un hogar que jamás se apaga. Buen calor para las nuestras almas aprendices, se quita lo aterido de estos huesos, de estos días donde la palabra sabia es el único puente a la libertad sagrada de sentir.
Mis respetos.
Un abrazo.
 
Ha caído salpicada a mi alma
una pluma de la cuerda de la guitarra de un grito
de lejos como un árbol nacido de amor
emitido de dolor
enfrutecido de llanto
y muerto de soledad.
Y agrio como un grillo
el relámpago de mi grito en mi alma;
y yo encendí en mis muros
la leña mojada de mi escalofrío.
Después la ola del silencio se llevó los castillos de la playa
y quedó la duda de las voces
Y un eco arenoso y frío
como un miedo de gritar y deshacerse como un castillo de arena.
Luego tomé una mano desesperadamente
sin olvidar una soledad recién empezada.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

Se eriza la piel y se encoje el alma.
​Maravilloso,poeta,un abrazo
 

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