Mujer campesina

Capasa

Poeta que considera el portal su segunda casa
Las canas de su cabeza
las cubre con un pañuelo.
Y tiene el rostro curtido ,
por el sol y por el viento.
La espalda lleva encorvada
y encallecidos los huesos.
La emoción viene a sus ojos,
al recordar viejos tiempos.
Aquellos de su niñez,
cuando jugaba en el huerto,
con lagartijas y grillos
entre los troncos resecos
Trabaja de sol a sol
desde el verano al invierno;
Sobre la reseca tierra
su juventud fue perdiendo.
De sus penas y alegrías
solo saben sus adentros.
Sus labios fueron sellados
para aguantar sufrimientos,
porque es su atávico orgullo
y su vergüenza el espejo,
donde segura se mira,
con dignidad y sosiego.
Es la esposa,la hija y madre
de curtidos jornaleros
Y esta mujer campesina,
siempre a su lado sufriendo.

Carmen Pacheco Sánchez
 
Las canas de su cabeza
las cubre con un pañuelo.
Y tiene el rostro curtido ,
por el sol y por el viento.
La espalda lleva encorvada
y encallecidos los huesos.
La emoción viene a sus ojos,
al recordar viejos tiempos.
Aquellos de su niñez,
cuando jugaba en el huerto,
con lagartijas y grillos
entre los troncos resecos
Trabaja de sol a sol
desde el verano al invierno;
Sobre la reseca tierra
su juventud fue perdiendo.
De sus penas y alegrías
solo saben sus adentros.
Sus labios fueron sellados
para aguantar sufrimientos,
porque es su atávico orgullo
y su vergüenza el espejo,
donde segura se mira,
con dignidad y sosiego.
Es la esposa, la hija y madre
de curtidos jornaleros
Y esta mujer campesina,
siempre a su lado sufriendo.

Carmen Pacheco Sánchez


¡Madre mía Carmen! menudo poema nos dejas, nada que envidiar a las grandes poetas famosa de todos los tiempos. Que hermoso homenaje a esas grandes mujeres campesinas, heroínas silenciosas.
Gracias por toda esta emoción que dejas en mi.
Un abrazo, mi niña
Isabel
 
Las canas de su cabeza
las cubre con un pañuelo.
Y tiene el rostro curtido ,
por el sol y por el viento.
La espalda lleva encorvada
y encallecidos los huesos.
La emoción viene a sus ojos,
al recordar viejos tiempos.
Aquellos de su niñez,
cuando jugaba en el huerto,
con lagartijas y grillos
entre los troncos resecos
Trabaja de sol a sol
desde el verano al invierno;
Sobre la reseca tierra
su juventud fue perdiendo.
De sus penas y alegrías
solo saben sus adentros.
Sus labios fueron sellados
para aguantar sufrimientos,
porque es su atávico orgullo
y su vergüenza el espejo,
donde segura se mira,
con dignidad y sosiego.
Es la esposa,la hija y madre
de curtidos jornaleros
Y esta mujer campesina,
siempre a su lado sufriendo.

Carmen Pacheco Sánchez
Saludos bella Carmen!

un precioso homenaje para ese ser maravilloso que es pilar para sostener el pan en nuestra mesa y en silencio pasa casi inadvertido, poco valorada su labor y la de los suyos. Preciosas las imágenes que nos reglas en este poema homenaje, cariños bella Carmen,

ligiA
 

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