Cinarizina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eres la cúspide de la creación,
del océano, la insondable profundidad,
del cielo, la altura de la santidad,
del amor, la delicada inspiración.
Eres la sal que preserva y da sabor,
la luz que guía y purifica,
más preciosa que la cornalina,
radiante y única como el sol.
Eres la fuerza invencible,
palmera que se yergue en la tormenta,
la sabiduría que al alma hermosea,
la inteligencia por la que todo subsiste.
Eres la fe, la esperanza y la certeza,
que lucha con denuedo y sin tregua
para vencer los obstáculos y alcanzar la meta;
de los tiempos, primavera que renueva.
Eres aurora, nueva en cada amanecer,
la vida por la que el mundo existe;
todas las cosas y virtudes sublimes
no por casualidad tienen nombre de mujer.
del océano, la insondable profundidad,
del cielo, la altura de la santidad,
del amor, la delicada inspiración.
Eres la sal que preserva y da sabor,
la luz que guía y purifica,
más preciosa que la cornalina,
radiante y única como el sol.
Eres la fuerza invencible,
palmera que se yergue en la tormenta,
la sabiduría que al alma hermosea,
la inteligencia por la que todo subsiste.
Eres la fe, la esperanza y la certeza,
que lucha con denuedo y sin tregua
para vencer los obstáculos y alcanzar la meta;
de los tiempos, primavera que renueva.
Eres aurora, nueva en cada amanecer,
la vida por la que el mundo existe;
todas las cosas y virtudes sublimes
no por casualidad tienen nombre de mujer.