Murciélagos de carbón

Évano

Libre, sin dioses.
Cálidos los ojos, esta tarde
de trinos de pájaros rupestres,
de ronroneos de neveras eléctricas,
de voces venidas de cavernas
de más allá de los párpados.

Esta tarde son niños con pinceles de agua
pintando en las paredes de carbón de un mundo
que siempre fue caverna.

Esta tarde de piedras de fuego,
los ojos son luces y sombras,
párpados talando pasos,
puentes y caminos del tiempo.

Esta tarde,
los ojos son hachas cortando
en rodajas los paisajes de una vida
que ahora rezuma churretes.

Cálida reposa la luz, esta tarde,
inquieta, a merced del sueño
de los pájaros muertos,
de los perros de polvo
al sol y carreteras inhóspitas.

Esta tarde,
los ojos son roncar de párpados al son
de pestañas como cuchillos blandiendo
remolinos de silencio en un aire
que va persiguiendo ladridos
asfixiantes de un perro de polvo.

Esta tarde late en la cabeza
la soledad del universo rota
en murciélagos de carbón eternos.
 
Última edición:
Esta tarde, señor évano,tomo prestada la tercera estrofa
y ya otro día seguimos con el resto.Me encanta todo el poema.
Solo quise reflejar que estuve aquí y no me voy de vacío.
Un abrazo grande

Gracias Rosario, por pasear por estas líneas revueltas. Creo que tengo la cabeza liada esta tarde y publiqué rápido. Será el calor. Te mando un abrazo.
 
Cálidos los ojos, esta tarde
de trinos de pájaros rupestres,
de ronroneos de neveras eléctricas,
de voces venidas de cavernas
de más allá de los párpados.

Esta tarde son niños con pinceles de agua
pintando en las paredes de carbón de un mundo
que siempre fue caverna.

Esta tarde de piedras de fuego,
los ojos son luces y sombras,
párpados talando pasos,
puentes y caminos del tiempo.

Esta tarde,
los ojos son hachas cortando
en rodajas los paisajes de una vida
que ahora rezuma churretes.

Cálida reposa la luz, esta tarde,
inquieta, a merced del sueño
de los pájaros muertos,
de los perros de polvo
al sol y carreteras inhóspitas.

Esta tarde,
los ojos son roncar de párpados al son
de pestañas como cuchillos blandiendo
remolinos de silencio en un aire
que va persiguiendo ladridos
asfixiantes de un perro de polvo.

Esta tarde late en la cabeza
la soledad del universo rota
en murciélagos de carbón eternos.
Esta tarde que se acaba,
esta tarde que ya espera
crepúsculos de hierro
y de ardiente cera.
Tarde del día eterno,
tarde de vida plena,
tarde que rompe universos
para seguir de tarde...llena.

Un abrazo. LUIS.
 
Cálidos los ojos, esta tarde
de trinos de pájaros rupestres,
de ronroneos de neveras eléctricas,
de voces venidas de cavernas
de más allá de los párpados.

Esta tarde son niños con pinceles de agua
pintando en las paredes de carbón de un mundo
que siempre fue caverna.

Esta tarde de piedras de fuego,
los ojos son luces y sombras,
párpados talando pasos,
puentes y caminos del tiempo.

Esta tarde,
los ojos son hachas cortando
en rodajas los paisajes de una vida
que ahora rezuma churretes.

Cálida reposa la luz, esta tarde,
inquieta, a merced del sueño
de los pájaros muertos,
de los perros de polvo
al sol y carreteras inhóspitas.

Esta tarde,
los ojos son roncar de párpados al son
de pestañas como cuchillos blandiendo
remolinos de silencio en un aire
que va persiguiendo ladridos
asfixiantes de un perro de polvo.

Esta tarde late en la cabeza
la soledad del universo rota
en murciélagos de carbón eternos.

Tarde que fluye en un remolino de sentimientos
que se van haciendo desierto para implementar
una melancolia frentre a visualizacion del
entorno.
el poema es un lujo de variaciones sinceras
donde la cabeza va impregnandose de tristeza.
magnifico., disfrute por la fuerza que hace
de la lectura una atraccion. saludos. luzyabsenta
 

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