Musculación de luz

tyngui

Poeta que considera el portal su segunda casa
No quiero escuchar más las verdades ocultas y navegar en la discordancia, es preciso enmascarar cada reflejo incandescente. Asimismo intento volver a vestir los gestos con sabiduría animal sistemáticamente, enardeciendo sin más que recordar los nubarrones que se van acercando por la orilla.

La noche sin embargo perplejará las distancias de cada imagen sobre cada murmullo en el fragor de la incomprensión. Tal vez no quede nada después de todo y ese cálido cuento de porcelana se haya roto contra el piso.

Es así que solo quedarán vagas sensaciones de indiferentes instantes de sabidurías intercambiables, que a la hora de partir no regresarán a su esencia. Entonces habremos regalado las emociones y será hora de las incandescencias superficiales a las que estamos tan acostumbrados.

Duele el saber que no volveré a ser aquel creador de fantasías, traficante de alegrías dogmatizadas por ausencias subestimadas. La dicha se ha alejado, puede que jamás haya estado ni cerca de lo inconmensurable. Habrá caído el evanescente tiempo de la imbecilidad impostada, capaz de crear agónicas semblanzas de displaceres, mientras que la musculación de ciertas emergencias sociales emerja del infierno de las luces predeterminadas del mal. Seguirá siendo la particional perspectiva de una perturbada musculación de luz.
 
No quiero escuchar más las verdades ocultas y navegar en la discordancia, es preciso enmascarar cada reflejo incandescente. Asimismo intento volver a vestir los gestos con sabiduría animal sistemáticamente, enardeciendo sin más que recordar los nubarrones que se van acercando por la orilla.

La noche sin embargo perplejará las distancias de cada imagen sobre cada murmullo en el fragor de la incomprensión. Tal vez no quede nada después de todo y ese cálido cuento de porcelana se haya roto contra el piso.

Es así que solo quedarán vagas sensaciones de indiferentes instantes de sabidurías intercambiables, que a la hora de partir no regresarán a su esencia. Entonces habremos regalado las emociones y será hora de las incandescencias superficiales a las que estamos tan acostumbrados.

Duele el saber que no volveré a ser aquel creador de fantasías, traficante de alegrías dogmatizadas por ausencias subestimadas. La dicha se ha alejado, puede que jamás haya estado ni cerca de lo inconmensurable. Habrá caído el evanescente tiempo de la imbecilidad impostada, capaz de crear agónicas semblanzas de displaceres, mientras que la musculación de ciertas emergencias sociales emerja del infierno de las luces predeterminadas del mal. Seguirá siendo la particional perspectiva de una perturbada musculación de luz.



Esta vez me encuentro con una melancolía que impregna y poco a poco va calando hasta el tuétano.
Parece un lamento cargado de frustración o quizás no... pero es lo que me llega.
En cualquier caso, es hermoso.

Un abrazo tyngui
 
No quiero escuchar más las verdades ocultas y navegar en la discordancia, es preciso enmascarar cada reflejo incandescente. Asimismo intento volver a vestir los gestos con sabiduría animal sistemáticamente, enardeciendo sin más que recordar los nubarrones que se van acercando por la orilla.

La noche sin embargo perplejará las distancias de cada imagen sobre cada murmullo en el fragor de la incomprensión. Tal vez no quede nada después de todo y ese cálido cuento de porcelana se haya roto contra el piso.

Es así que solo quedarán vagas sensaciones de indiferentes instantes de sabidurías intercambiables, que a la hora de partir no regresarán a su esencia. Entonces habremos regalado las emociones y será hora de las incandescencias superficiales a las que estamos tan acostumbrados.

Duele el saber que no volveré a ser aquel creador de fantasías, traficante de alegrías dogmatizadas por ausencias subestimadas. La dicha se ha alejado, puede que jamás haya estado ni cerca de lo inconmensurable. Habrá caído el evanescente tiempo de la imbecilidad impostada, capaz de crear agónicas semblanzas de displaceres, mientras que la musculación de ciertas emergencias sociales emerja del infierno de las luces predeterminadas del mal. Seguirá siendo la particional perspectiva de una perturbada musculación de luz.


La vida es luz y sombra, es dinámica, y así como hay etapas de penumbra en las cuales parece que la alegría emigra para no regresar, y los momentos parecen meras supervivencias de hastío, un buen día resurge la iluminación. Es todo eso, procesos e instantes.
Me agradó reflexionar a partir de tus palabras, y conocer parte de tu trabajo.
Felices días :)
 

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