Robé una estrella de ese cielo espeso,
que con sonrisas saben alumbrar,
quiero la sombra tuya en contrapeso,
y escapar a las lunas para amar.
La miel como el rezago de tu beso
hizo al silencio como sapo croar.
Tu imagen de herejía yo profeso
y no hay más dios aquí que tu mirar.
Tienes la cura de profanos males
y el cáliz de tu boca es sagrado.
¿Quién dijo que el amor no es para duales?
Quiero irme contigo, hacer el mercado,
abrir algún domingo las postales,
acurrucarnos cuando está nublado.