Hildegarda Bingen
Exp..
Me venció con su amor y sacrificio.
Derrotó a los demonios lacerantes
que horadaban m carne. Llegó antes
de que el clímax de luz fuera un suplicio.
Estuve a un paso de perder el juicio,
las voces me callaban, exultantes,
y apenas existían los instantes
en que vivir no fuese un desperdicio.
De nuevo dio su vida por la mía,
y contemplé el milagro, y la herejía,
con los ojos abiertos y cegada.
Vino, regio, a salvarme del tormento.
Vio muerte. La llamó renacimiento.
Y nací. Sana. Libre. Apasionada.
Derrotó a los demonios lacerantes
que horadaban m carne. Llegó antes
de que el clímax de luz fuera un suplicio.
Estuve a un paso de perder el juicio,
las voces me callaban, exultantes,
y apenas existían los instantes
en que vivir no fuese un desperdicio.
De nuevo dio su vida por la mía,
y contemplé el milagro, y la herejía,
con los ojos abiertos y cegada.
Vino, regio, a salvarme del tormento.
Vio muerte. La llamó renacimiento.
Y nací. Sana. Libre. Apasionada.