Ania Kupuri
Poeta recién llegado
Tremendo es que nadie visite mi espacio. Cada amanecer de naranjo procuro entretener los sinsabores con gotas de rocío vestidas de letras protagónicas y nada...Vacíos los hilos, cuelgan de la esperanza derramando silencio tras silencio.
Cada pesar se intercambia por un olvido frágil, pero al fin y al cabo, un olvido. Necesario a las almas que recuerdan mucho por vicio o por sensibilidad extrema...No lo sé. La complejidad del abandono causa aturdimiento en cualquier tipo de razón pensable. Por ese motivo es que escribo...
Pero ¡Nadie visita mi espacio!...
Y luego, me siento a retozar entre los dedos floridos, intento callar a mi intelecto y convencerle de que en vano es, su abyecta intención. A veces lo logro y esa mudez se transforma en mi traje de gala por tiempos que parecieran infinitos, pero la ineptitud de mi hartazgo cae ante cualquier manifestación externa, muy externa para mi gusto de altura.
...Caigo nuevamente y el silencio grita una vez más transformándolo en lujuriosos versos y cantos (Cómo si en verdad alguien entendiera este idioma profano que tiempo a, se convirtió en una vida pura)…
Me derramo con obsesión enfermiza, como si la última gota de sangre fuera a desaparecer si no la entrego a la pasión y belleza de esa hoja blanca.
Ella amorosa siempre me espera y grita jadeante -¡Hazme tuya pluma y tintero!- Y así lo hago.
Nadie acuna amoroso al fruto de aquel amor de una noche o de mil días…¡Nadie!...
Quizá esta vez si lo intento mayormente, logre dejar la simpleza de pluma errante para convertirme en hechos palpables, hacer a un lado las metáforas de papel y hacerlas crecer en el pecho ajeno a base de caricias...
Quizá si dejara de ser pluma y me convirtiese en beso....Quizá...
©
Cada pesar se intercambia por un olvido frágil, pero al fin y al cabo, un olvido. Necesario a las almas que recuerdan mucho por vicio o por sensibilidad extrema...No lo sé. La complejidad del abandono causa aturdimiento en cualquier tipo de razón pensable. Por ese motivo es que escribo...
Pero ¡Nadie visita mi espacio!...
Y luego, me siento a retozar entre los dedos floridos, intento callar a mi intelecto y convencerle de que en vano es, su abyecta intención. A veces lo logro y esa mudez se transforma en mi traje de gala por tiempos que parecieran infinitos, pero la ineptitud de mi hartazgo cae ante cualquier manifestación externa, muy externa para mi gusto de altura.
...Caigo nuevamente y el silencio grita una vez más transformándolo en lujuriosos versos y cantos (Cómo si en verdad alguien entendiera este idioma profano que tiempo a, se convirtió en una vida pura)…
Me derramo con obsesión enfermiza, como si la última gota de sangre fuera a desaparecer si no la entrego a la pasión y belleza de esa hoja blanca.
Ella amorosa siempre me espera y grita jadeante -¡Hazme tuya pluma y tintero!- Y así lo hago.
Nadie acuna amoroso al fruto de aquel amor de una noche o de mil días…¡Nadie!...
Quizá esta vez si lo intento mayormente, logre dejar la simpleza de pluma errante para convertirme en hechos palpables, hacer a un lado las metáforas de papel y hacerlas crecer en el pecho ajeno a base de caricias...
Quizá si dejara de ser pluma y me convirtiese en beso....Quizá...
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