Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Bajando por el sendero,
que lleva a la vieja ermita,
jardines de margarita
y siembras de limonero.
Y escuchas a los turpiales
cantando en los naranjales.
Las flores forman la calle
al lado de la cañada,
la tarde es anaranjada
y verde limón el valle.
Festiva es la sensación,
naranja y verde limón.
Se cuela entre los sembrados,
la brisa en su paso lento
y lleva después al viento,
los aires más perfumados,
que alegran en los senderos,
naranjos y limoneros.
Ornado se ve el camino,
con árboles de limones,
que al son de bellas canciones,
le bailan al campesino;
y miras en cada granja,
los árboles de naranja.
Olores de los maizales,
de flores de la montaña,
de siembras de trigo y caña
y aromas de naranjales,
se mezclan con limoneros
y vuelan por los senderos.
que lleva a la vieja ermita,
jardines de margarita
y siembras de limonero.
Y escuchas a los turpiales
cantando en los naranjales.
Las flores forman la calle
al lado de la cañada,
la tarde es anaranjada
y verde limón el valle.
Festiva es la sensación,
naranja y verde limón.
Se cuela entre los sembrados,
la brisa en su paso lento
y lleva después al viento,
los aires más perfumados,
que alegran en los senderos,
naranjos y limoneros.
Ornado se ve el camino,
con árboles de limones,
que al son de bellas canciones,
le bailan al campesino;
y miras en cada granja,
los árboles de naranja.
Olores de los maizales,
de flores de la montaña,
de siembras de trigo y caña
y aromas de naranjales,
se mezclan con limoneros
y vuelan por los senderos.
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