Rosendo
Poeta adicto al portal
Se regodean viendo su figura
sin tener la más mínima prestancia,
ni soltura ni encanto ni elegancia;
sin embargo celebran su apostura.
Pero cuando la acción de la Natura
les llega con feroz beligerancia,
rompiendo los cristales de su estancia,
les invade un dolor que los satura.
Por eso a dichos míseros devotos
de su imagen de falsos eufemismos
y pensamientos zafios y remotos,
esa visión deforme de sí mismos,
en cuanto los espejos quedan rotos,
es tumba de sus crasos narcisismos.
sin tener la más mínima prestancia,
ni soltura ni encanto ni elegancia;
sin embargo celebran su apostura.
Pero cuando la acción de la Natura
les llega con feroz beligerancia,
rompiendo los cristales de su estancia,
les invade un dolor que los satura.
Por eso a dichos míseros devotos
de su imagen de falsos eufemismos
y pensamientos zafios y remotos,
esa visión deforme de sí mismos,
en cuanto los espejos quedan rotos,
es tumba de sus crasos narcisismos.
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