Álex Hernández
Poeta recién llegado
He llovido tanto que no he sabido regar las flores
que en mi brotaban. Las dejé morir como rehenes del tiempo
que estuvimos juntos.
Las estaciones pasan,
y mi piel comienza a marchitarse del lado más oscuro
del invierno. Y lo que antes eran flores,
hoy en día son ramas secas.
Hoy no he tenido más remedio que pensar en ti.
En tus ojeras a punta; en el remolino que separa tu pecho izquierdo
con aquella cicatriz en forma de girasol; con tus montañas imperfectas;
con aquella risa nerviosa que separa la cafeína de la droga.
No he tenido más remedio que deshacer la cama una y otra
vez buscando las migajas que el tiempo nos dejó.
Si pudiera volver a nacer,
quisiera poder decirte que cometería
menos errores de los que debería.
Que evitaría las mismas cicatrices
que tanto me lastimaron las pestañas.
Que lo volvería intentar sabiendo lo que sé
de nosotros.
Pero si pudiera volver a nacer,
me equivocaría una y otra vez en el mismo sitio de siempre.
Diría los mismos te quiero;
tropezaría una y mil veces
sobre la misma piedra;
acabaría diciéndote lo mucho
que odio tener que despedirme
cuando no quiero irme.
Si pudiera volver a nacer,
te echaría de menos las mismas veces que estuve contigo.
Volvería a por ti,
con los ojos cerrados.
— Álex Hernández. Ni el olvido. (Que mal nos queremos)
que en mi brotaban. Las dejé morir como rehenes del tiempo
que estuvimos juntos.
Las estaciones pasan,
y mi piel comienza a marchitarse del lado más oscuro
del invierno. Y lo que antes eran flores,
hoy en día son ramas secas.
Hoy no he tenido más remedio que pensar en ti.
En tus ojeras a punta; en el remolino que separa tu pecho izquierdo
con aquella cicatriz en forma de girasol; con tus montañas imperfectas;
con aquella risa nerviosa que separa la cafeína de la droga.
No he tenido más remedio que deshacer la cama una y otra
vez buscando las migajas que el tiempo nos dejó.
Si pudiera volver a nacer,
quisiera poder decirte que cometería
menos errores de los que debería.
Que evitaría las mismas cicatrices
que tanto me lastimaron las pestañas.
Que lo volvería intentar sabiendo lo que sé
de nosotros.
Pero si pudiera volver a nacer,
me equivocaría una y otra vez en el mismo sitio de siempre.
Diría los mismos te quiero;
tropezaría una y mil veces
sobre la misma piedra;
acabaría diciéndote lo mucho
que odio tener que despedirme
cuando no quiero irme.
Si pudiera volver a nacer,
te echaría de menos las mismas veces que estuve contigo.
Volvería a por ti,
con los ojos cerrados.
— Álex Hernández. Ni el olvido. (Que mal nos queremos)