Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un buenos días con caricias en vez de ¿qué tal?
una ducha compartida, un colchón con resortes,
un beso en la boca en vez de la mejilla
y un abrazo sediento de gramos de sal.
Al fin sucede que no tenemos palabras bonitas
y sentarse a la mesa es un triste monólogo,
yo soy el punto negro y tú la artista
que por culpa del amor no se pudo catapultar.
Al café le hace falta compañía,
ayer se echó a perder lo bueno que había,
huérfanos se quedaron el amor y el sentido
si algo nunca estuvo seguro fue el suspiro
que antes de nacer se moría.
Huérfano el amor no quedaba habitante de pie,
esclavos son de la costumbre el bostezo y la rutina,
mañana será posible que se llegue a la ruina
de no saber ni a quién quiere el amor.
Nos quedamos de pie con las piernas cruzadas
y los brazos haciendo equis en el pecho,
en la cama donde hubo pasión hoy viven fantasmas
que hicieron suya la ducha por derecho.
Y justamente menciono la ducha
porque ya ni eso compartimos,
parecemos dos tontos que aspiran a policías
sin recordar que es más divertido ser el villano,
los policías no pasan de ser una cursi comedia
de una ley que nunca estuvo a la mano.
Sucedió que el felices para siempre no existe,
el amor es un disparate, una guerra de tomates
que no producen ketchup y que fueron envenenados
en la tierra de los humanos que sueñan querer.
una ducha compartida, un colchón con resortes,
un beso en la boca en vez de la mejilla
y un abrazo sediento de gramos de sal.
Al fin sucede que no tenemos palabras bonitas
y sentarse a la mesa es un triste monólogo,
yo soy el punto negro y tú la artista
que por culpa del amor no se pudo catapultar.
Al café le hace falta compañía,
ayer se echó a perder lo bueno que había,
huérfanos se quedaron el amor y el sentido
si algo nunca estuvo seguro fue el suspiro
que antes de nacer se moría.
Huérfano el amor no quedaba habitante de pie,
esclavos son de la costumbre el bostezo y la rutina,
mañana será posible que se llegue a la ruina
de no saber ni a quién quiere el amor.
Nos quedamos de pie con las piernas cruzadas
y los brazos haciendo equis en el pecho,
en la cama donde hubo pasión hoy viven fantasmas
que hicieron suya la ducha por derecho.
Y justamente menciono la ducha
porque ya ni eso compartimos,
parecemos dos tontos que aspiran a policías
sin recordar que es más divertido ser el villano,
los policías no pasan de ser una cursi comedia
de una ley que nunca estuvo a la mano.
Sucedió que el felices para siempre no existe,
el amor es un disparate, una guerra de tomates
que no producen ketchup y que fueron envenenados
en la tierra de los humanos que sueñan querer.