GarniK
Poeta fiel al portal
Agrandado despertó el desasosiego
claro! no pudiese ser de otro modo
¿qué otro sentir habría de esperarse?
no hay más cuando la mañana es cerrada
cuando las sombras nacen sin forma y sin fronteras
se extinguen difuminadas al transcurso del día
entre las tenues luces que en sigilo escapan
desdibujadas y vaporosas se alargan se marchan
el desasosiego crece crece y crece
mientras los silencios que reinaban siguen presentes
es la hegemonía en esos huestes imperturbables
ni los vientos logran un leve o breve murmullo
panorama asolado por la aridez que allí impera
por la estéril y precoz voluntad
voluntad arrodillada esclava sin honra alguna
con sangre en las venas sin luz en los ojos
con los instintos en las entrañas
pero sin lema en la lengua
voluntad rastrera mezquina cobarde.
El desasosiego se nutre momento a momento
ya las calles y campos se tupen de la hojarasca
la vista se tiñe en tonos ocres y secos
con pasmosas cortinas de tierra que levantan los vientos
árboles que copan en famélicas ramas
descubiertos quedan los nidos sin aves
el desasosiego se fortalece.
Cielo gris que cae como pesada loza en la espalda
hunde a la voluntad aquella que agonizaba
le sepulta bajo un profundo silencio uno de aquellos
entre un viejo huizache y un eterno mezquite
árboles que forman un mausoleo a la voluntad
ambos se copan entrelazando sus parcas ramas
descubiertos quedan los nidos sin trinos
ese silencio baja y sube con ayuda del viento del sur
le transporta a las faldas de un cerro
después a la cima de aquel por donde se pone el sol
luego le lleva a la inadvertida planicie
para al fin devolverle a las quieta ramas
las del viejo huizache las del eterno mezquite
ramas inertes calizas sin restos de vida
donde descubiertos yacen los nidos... nidos vacíos.
claro! no pudiese ser de otro modo
¿qué otro sentir habría de esperarse?
no hay más cuando la mañana es cerrada
cuando las sombras nacen sin forma y sin fronteras
se extinguen difuminadas al transcurso del día
entre las tenues luces que en sigilo escapan
desdibujadas y vaporosas se alargan se marchan
el desasosiego crece crece y crece
mientras los silencios que reinaban siguen presentes
es la hegemonía en esos huestes imperturbables
ni los vientos logran un leve o breve murmullo
panorama asolado por la aridez que allí impera
por la estéril y precoz voluntad
voluntad arrodillada esclava sin honra alguna
con sangre en las venas sin luz en los ojos
con los instintos en las entrañas
pero sin lema en la lengua
voluntad rastrera mezquina cobarde.
El desasosiego se nutre momento a momento
ya las calles y campos se tupen de la hojarasca
la vista se tiñe en tonos ocres y secos
con pasmosas cortinas de tierra que levantan los vientos
árboles que copan en famélicas ramas
descubiertos quedan los nidos sin aves
el desasosiego se fortalece.
Cielo gris que cae como pesada loza en la espalda
hunde a la voluntad aquella que agonizaba
le sepulta bajo un profundo silencio uno de aquellos
entre un viejo huizache y un eterno mezquite
árboles que forman un mausoleo a la voluntad
ambos se copan entrelazando sus parcas ramas
descubiertos quedan los nidos sin trinos
ese silencio baja y sube con ayuda del viento del sur
le transporta a las faldas de un cerro
después a la cima de aquel por donde se pone el sol
luego le lleva a la inadvertida planicie
para al fin devolverle a las quieta ramas
las del viejo huizache las del eterno mezquite
ramas inertes calizas sin restos de vida
donde descubiertos yacen los nidos... nidos vacíos.