Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
La humanidad no tiene un pensamiento homogéneo cuando intenta explicarse a sí misma dentro del contexto de lo que se llama vida. Los primeros pensadores solucionaron las interrogantes de quiénes somos, por qué estamos aquí, quién nos puso aquí, quién hizo posible todo esto, de una manera fácil y sencilla: alguien lo hizo, un ser especial y poderoso, sabio.
Hay un niño que está jugando con un carrito de madera debajo de la mesa de la biblioteca de su casa. Escucha a su padre disertar con su hermano mayor sobre un tal Nietzsche, para apoyarlo con un trabajo que tiene que entregar en su clase de filosofía en el nivel del bachillerato que cursa. El pequeño está asistiendo a las clases del catecismo para hacer la primera comunión. Se asombra cuando escucha que el hermano le pregunta a su padre por qué dice el personaje en cuestión que Dios ha muerto. El padre le explica que por la sensación de abandono divino que siente la humanidad al experimentar el fenómeno de la vida. Sigue un diálogo complejo para la mente infantil. Educado para no quedarse con dudas en cuestiones que no comprende, el pequeño sale de debajo del mueble y pregunta:
-Y por qué ha muerto... cómo es eso.
¿Entonces... ya no hay nadie que nos cuide, que vele por nosotros?
La situación se relaja ante el asombro del menor.
El hermano mayor no puede contener la risa; el padre de ambos le dice al chiquillo: mira, te voy a contar un cuento que se parece mucho a El Principito, ya te la leí, lo recuerdas...
El pequeño responde afirmativamente.
Pues bien. Imagina a un personaje parecido al Principito, pero este es sumamente poderoso. Tiene poderes extraordinarios. Es un ser que habita solo (no existe nadie más) en los mundos que él se hace para halagar a sus sentidos. Pasa una parte de la eternidad en el último mundo creado para sí y cuando se aburre piensa en algo diferente. Piensa cómo deberá ser su nueva casa para que no se aburra en ella pronto. La idea del nuevo universo ocurre inmediatamente porque es un ser muy inteligente y sabio, entonces abre sus manitas y todo su entorno se empieza a transformar hasta que el nuevo espacio que él se ha construido para sí mismo está terminado. Esto lo ha hecho infinidad de veces. Tantas, que llega un momento en que hacer esto mismo infinidad de veces deja de ser interesante para él. Se detiene una eternidad a meditar en una forma de mundo en el que no se aburra jamás, una forma de mundo en el que se nulifiquen completamente todas sus potencialidades creativas; un mundo en el que le sea imposible aburrirse y a causa de ese tedio sentir la necesidad de pensar en algo nuevo.
Él ya ha experimentado infinitamente tantos mundos creados para sí, y siente que otro más no solucionará su aburrimiento eterno, porque siempre tendrá a la mano la posibilidad de hacer y deshacer a su antojo. Elucubra entonces un mundo diferente a todos cuantos ha creado antes, en este nuevo mundo él desaparece como sujeto único y todopoderoso en control de su creación, para lograr eso se fragmenta a sí mismo y pone en cada una de sus infinitas fracciones el germen de la individualidad para que le sea imposible actuar como un ser solo de nuevo.
Como no puede deshacerse de su gran poder, toma la decisión de esconderlo donde los seres en que se ha dividido no pueden verlo ni encontrarlo. Los seres en que se ha convertido viven extasiados contemplando ese universo en que habitan, ellos no lo saben pero ese cosmos no es otra cosa que la suma de todas las experiencias creativas del sí mismo que el ahora ha diseminado en tantas individualidades ajenas entre sí.
El poder está donde todas esas partes suyas jamás ven, y que muchos, raramente descubren: eso llamado interno, un interno tan extraño que si te abriera ahora mismo para buscarlo no lo encontraría.
Ese niño ahora vive multiplicado, y no se reconoce (como él mismo) en los otros seres con los que interactúa. El cosmos que ha creado, luego no le es tan favorable, le atemoriza y le daña, lo hace sentir víctima y al no poder dominarlo se siente desamparado. Ha establecido para su estancia en ese cosmos un procedimiento novedoso, nace de un ser y muere después de reproducirse para que otras partes de sí mismo experimenten el universo creado para ocupar la eternidad. Ya no teme a la eternidad, ahora la anhela, porque experimenta y teme a la sensación de morir. Valora en mucho el poder creativo porque siente que no es una cualidad suya, la encuentra ajena, extraña y en poder de un algo o alguien desconocido.
Es, para consumir su eternidad ineludible, su obra perfecta.
-Lo entendiste -pregunta al pequeño.
-No mucho.
Los dos ríen. El hijo mayor le dice: -sin ser creyente has utilizado argumentos de los creyentes para tu cuento.
-Hijo mío, todo cuanto nuestra especie nos ha legado en diferentes formas, es nuestra herencia y no somos de ninguna forma ajenos a ella. Podemos estar o no de acuerdo con ellas, lo que no podemos es negarlas en su sustancia, simple y llanamente porque nos hemos posesionado en el extremo en que se hacen otro tipo de preguntas y afirmaciones. Todo tiene una correlación, la respuesta o la propuesta a un tema desarrollado por el hombre en un sentido, aun cuando sea para cuestionarlo, es parte del mismo planteamiento, puesto que habla de ello y es la materia que le da origen.
-Seguimos...
Sí, seguimos...
-Por qué Nietzsche es ferozmente atacado por las instituciones clericales y sus adeptos.
Porque al afirmar que "Dios ha muerto" afecta a sus intereses, lastima sus más valiosas concepciones, pero sobre todo abre la puerta para que otros seres menos dados a la sumisión a los poderosos y a los nigromantes que dicen ver lo que el resto no ve, reflexionen de manera distinta.
Aunque la mera reflexión no tiene poder real sobre las cosas en que los partidarios del deísmo creen, solo propone otro orden de ideas basada en una propuesta diferente, a ciertos sectores radicales les produce brotes iracundos bien disimulados y le atacan como han hecho siempre con quienes consideran sus adversarios, destruyendo y cuestionando su coherencia, su credibilidad. Uno de los más burdos ataques se ha basado en la enfermedad mental que padeció al final de su vida. Sin embargo, estos ataques y negaciones siempre tiene resultados inesperados: el mismo conservadurismo ha propiciado que más personas lean a este filosofo y lo mediten a fondo. El OPUS DEI ha empleado todos los recursos a su disposición (y son muchos) en una campaña o cruzada, como no lo ha hecho con ningún otro pensador.
Una de las reacciones humanas que surgen como efecto secundario a esta campaña conservadora es el partidismo recalcitrante de los Nietzschenianos, cuestión que, el mismo filósofo, de existir hoy, estoy cierto, estaría en desacuerdo, porque para un pensador como él, en el terreno de las ideas de los seres humanos todo es debatible, cuestionable, y Nietzsche fue humano, muy humano, como todo hombre.
Es difícil pensar que alguien de este tiempo no ha explorado el pensamiento nietzscheniano, aunque sea someramente; ponemos una liga a lo que está disponible en la red sobre su vida y sus ideas.
[video=youtube;BrSpSMjJCRo]http://www.youtube.com/watch?v=BrSpSMjJCRo[/video]
Hay un niño que está jugando con un carrito de madera debajo de la mesa de la biblioteca de su casa. Escucha a su padre disertar con su hermano mayor sobre un tal Nietzsche, para apoyarlo con un trabajo que tiene que entregar en su clase de filosofía en el nivel del bachillerato que cursa. El pequeño está asistiendo a las clases del catecismo para hacer la primera comunión. Se asombra cuando escucha que el hermano le pregunta a su padre por qué dice el personaje en cuestión que Dios ha muerto. El padre le explica que por la sensación de abandono divino que siente la humanidad al experimentar el fenómeno de la vida. Sigue un diálogo complejo para la mente infantil. Educado para no quedarse con dudas en cuestiones que no comprende, el pequeño sale de debajo del mueble y pregunta:
-Y por qué ha muerto... cómo es eso.
¿Entonces... ya no hay nadie que nos cuide, que vele por nosotros?
La situación se relaja ante el asombro del menor.
El hermano mayor no puede contener la risa; el padre de ambos le dice al chiquillo: mira, te voy a contar un cuento que se parece mucho a El Principito, ya te la leí, lo recuerdas...
El pequeño responde afirmativamente.
Pues bien. Imagina a un personaje parecido al Principito, pero este es sumamente poderoso. Tiene poderes extraordinarios. Es un ser que habita solo (no existe nadie más) en los mundos que él se hace para halagar a sus sentidos. Pasa una parte de la eternidad en el último mundo creado para sí y cuando se aburre piensa en algo diferente. Piensa cómo deberá ser su nueva casa para que no se aburra en ella pronto. La idea del nuevo universo ocurre inmediatamente porque es un ser muy inteligente y sabio, entonces abre sus manitas y todo su entorno se empieza a transformar hasta que el nuevo espacio que él se ha construido para sí mismo está terminado. Esto lo ha hecho infinidad de veces. Tantas, que llega un momento en que hacer esto mismo infinidad de veces deja de ser interesante para él. Se detiene una eternidad a meditar en una forma de mundo en el que no se aburra jamás, una forma de mundo en el que se nulifiquen completamente todas sus potencialidades creativas; un mundo en el que le sea imposible aburrirse y a causa de ese tedio sentir la necesidad de pensar en algo nuevo.
Él ya ha experimentado infinitamente tantos mundos creados para sí, y siente que otro más no solucionará su aburrimiento eterno, porque siempre tendrá a la mano la posibilidad de hacer y deshacer a su antojo. Elucubra entonces un mundo diferente a todos cuantos ha creado antes, en este nuevo mundo él desaparece como sujeto único y todopoderoso en control de su creación, para lograr eso se fragmenta a sí mismo y pone en cada una de sus infinitas fracciones el germen de la individualidad para que le sea imposible actuar como un ser solo de nuevo.
Como no puede deshacerse de su gran poder, toma la decisión de esconderlo donde los seres en que se ha dividido no pueden verlo ni encontrarlo. Los seres en que se ha convertido viven extasiados contemplando ese universo en que habitan, ellos no lo saben pero ese cosmos no es otra cosa que la suma de todas las experiencias creativas del sí mismo que el ahora ha diseminado en tantas individualidades ajenas entre sí.
El poder está donde todas esas partes suyas jamás ven, y que muchos, raramente descubren: eso llamado interno, un interno tan extraño que si te abriera ahora mismo para buscarlo no lo encontraría.
Ese niño ahora vive multiplicado, y no se reconoce (como él mismo) en los otros seres con los que interactúa. El cosmos que ha creado, luego no le es tan favorable, le atemoriza y le daña, lo hace sentir víctima y al no poder dominarlo se siente desamparado. Ha establecido para su estancia en ese cosmos un procedimiento novedoso, nace de un ser y muere después de reproducirse para que otras partes de sí mismo experimenten el universo creado para ocupar la eternidad. Ya no teme a la eternidad, ahora la anhela, porque experimenta y teme a la sensación de morir. Valora en mucho el poder creativo porque siente que no es una cualidad suya, la encuentra ajena, extraña y en poder de un algo o alguien desconocido.
Es, para consumir su eternidad ineludible, su obra perfecta.
-Lo entendiste -pregunta al pequeño.
-No mucho.
Los dos ríen. El hijo mayor le dice: -sin ser creyente has utilizado argumentos de los creyentes para tu cuento.
-Hijo mío, todo cuanto nuestra especie nos ha legado en diferentes formas, es nuestra herencia y no somos de ninguna forma ajenos a ella. Podemos estar o no de acuerdo con ellas, lo que no podemos es negarlas en su sustancia, simple y llanamente porque nos hemos posesionado en el extremo en que se hacen otro tipo de preguntas y afirmaciones. Todo tiene una correlación, la respuesta o la propuesta a un tema desarrollado por el hombre en un sentido, aun cuando sea para cuestionarlo, es parte del mismo planteamiento, puesto que habla de ello y es la materia que le da origen.
-Seguimos...
Sí, seguimos...
-Por qué Nietzsche es ferozmente atacado por las instituciones clericales y sus adeptos.
Porque al afirmar que "Dios ha muerto" afecta a sus intereses, lastima sus más valiosas concepciones, pero sobre todo abre la puerta para que otros seres menos dados a la sumisión a los poderosos y a los nigromantes que dicen ver lo que el resto no ve, reflexionen de manera distinta.
Aunque la mera reflexión no tiene poder real sobre las cosas en que los partidarios del deísmo creen, solo propone otro orden de ideas basada en una propuesta diferente, a ciertos sectores radicales les produce brotes iracundos bien disimulados y le atacan como han hecho siempre con quienes consideran sus adversarios, destruyendo y cuestionando su coherencia, su credibilidad. Uno de los más burdos ataques se ha basado en la enfermedad mental que padeció al final de su vida. Sin embargo, estos ataques y negaciones siempre tiene resultados inesperados: el mismo conservadurismo ha propiciado que más personas lean a este filosofo y lo mediten a fondo. El OPUS DEI ha empleado todos los recursos a su disposición (y son muchos) en una campaña o cruzada, como no lo ha hecho con ningún otro pensador.
Una de las reacciones humanas que surgen como efecto secundario a esta campaña conservadora es el partidismo recalcitrante de los Nietzschenianos, cuestión que, el mismo filósofo, de existir hoy, estoy cierto, estaría en desacuerdo, porque para un pensador como él, en el terreno de las ideas de los seres humanos todo es debatible, cuestionable, y Nietzsche fue humano, muy humano, como todo hombre.
Es difícil pensar que alguien de este tiempo no ha explorado el pensamiento nietzscheniano, aunque sea someramente; ponemos una liga a lo que está disponible en la red sobre su vida y sus ideas.
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