dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Enfrente de una ventana
hila que te hila la niña,
los pájaros son azules
y las flores amarillas.
Sobre cada hilo que teje
nace un pedazo de vida;
aquí su hermano pequeño
y allá su madre querida.
Su padre labra la tierra
desde que amanece el día
con el arado y la mula,
con el sudor que le brilla
perlado sobre la frente
como un agua cristalina.
Los colores resplandecen,
desde la tela la miran
y desde el hilo trenzado
la luna y el sol titilan.
Cielito, si el mismo viento
parece desde la orilla
del río, que se detiene
a mirar a la chiquilla.
Cielito y cielo, las nubes
se acercan como a escondidas
desde el norte tormentoso
con su viento y su neblina.
En la esquina de la tela,
la derecha, en esa esquina
un hombre con una espada
el brillante filo afila.
Y en la otra parte, la izquierda,
hay un león que la mira
y al espadachín de negro
con su mirada vigila.
Eladio Parreño Elías
21-Febrero-2016