calvared
Poeta veterano y reconocido en el portal.
Los niños sueñan mañanas,
los viejos viven de ayeres,
cuentan batallas pasadas
a los niños que les creen.
Los niños abren la boca
escuchando los relatos,
pasan veloces la horas
convertidas en dos ratos.
Ellos sueñan sus hazañas
de dragones y de glorias
afilando las espadas
que usarán en sus historias.
-Aquí estoy, yo soy Arturo
(con su espada de madera
y alazán de cartón duro)
lucharé hasta que me muera.
-Robin Hood, -dice otro niño-
(con ballesta hecha de palo,
y un carcaj de cuero fino
pertrechado con diez dardos)
Cuenta el viejo, del pasado,
que luchó contra piratas
del Caribe. ¡Exagerado!
Que mandaba diez fragatas.
Cien cañones a dos bandas
y las jarcias bien tensadas
navegando a toda marcha
con las velas desplegadas.
Y los niños, muy atentos
a la historia, todos callan.
Suena como un bello cuento
del abuelo que les habla.
- Otra vez sigue el abuelo-
me enfrenté con diez ladrones.
Fue terrible y duro el duelo.
Les batí con dos bastones.
Les corrí por una isla
a estacazos, sin descanso
y el tesoro que tenían
me entregaron asustados.
-Yo me marcho con mi aro
a correr toda la tarde
.-dijo un niño muy callado
que era huérfano de madre.
Con la espada levantada
y el caballo de cartón
hace Arturo cabalgadas,
va trotando alrededor.
"Robin Hood" sigue sentado
en el suelo muy atento
a los casos de aquel viejo
que le van sonando a cuento.
Uno a uno van marchando
los chiquillos con sus juegos
y el abuelo, ya callado,
se levanta de su asiento.
Por la calle va arrastrando
sus historias a la espalda
y se pierde al poco rato
tras la puerta de su casa.
Cuatro niños con sus sueños
soñarán toda la noche,
con palacios o con reinos,
elefantes y leones.
los viejos viven de ayeres,
cuentan batallas pasadas
a los niños que les creen.
Los niños abren la boca
escuchando los relatos,
pasan veloces la horas
convertidas en dos ratos.
Ellos sueñan sus hazañas
de dragones y de glorias
afilando las espadas
que usarán en sus historias.
-Aquí estoy, yo soy Arturo
(con su espada de madera
y alazán de cartón duro)
lucharé hasta que me muera.
-Robin Hood, -dice otro niño-
(con ballesta hecha de palo,
y un carcaj de cuero fino
pertrechado con diez dardos)
Cuenta el viejo, del pasado,
que luchó contra piratas
del Caribe. ¡Exagerado!
Que mandaba diez fragatas.
Cien cañones a dos bandas
y las jarcias bien tensadas
navegando a toda marcha
con las velas desplegadas.
Y los niños, muy atentos
a la historia, todos callan.
Suena como un bello cuento
del abuelo que les habla.
- Otra vez sigue el abuelo-
me enfrenté con diez ladrones.
Fue terrible y duro el duelo.
Les batí con dos bastones.
Les corrí por una isla
a estacazos, sin descanso
y el tesoro que tenían
me entregaron asustados.
-Yo me marcho con mi aro
a correr toda la tarde
.-dijo un niño muy callado
que era huérfano de madre.
Con la espada levantada
y el caballo de cartón
hace Arturo cabalgadas,
va trotando alrededor.
"Robin Hood" sigue sentado
en el suelo muy atento
a los casos de aquel viejo
que le van sonando a cuento.
Uno a uno van marchando
los chiquillos con sus juegos
y el abuelo, ya callado,
se levanta de su asiento.
Por la calle va arrastrando
sus historias a la espalda
y se pierde al poco rato
tras la puerta de su casa.
Cuatro niños con sus sueños
soñarán toda la noche,
con palacios o con reinos,
elefantes y leones.