BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta tanta muerte
que existe en mi pecho,
¿de dónde procede
sino es de tus propias e indivisibles
vértebras? Dios, tu sendero
camina de espaldas al mío.
Siento la vida como en el terraplén
escueto de un río. Y mis alegrías,
tan exiguas, me parecen, sólo,
miserables ante tanta tristeza.
En estos parajes desolados,
la miseria parece abarcar también
el espíritu. Y es mayor
el hambre estrictamente físico,
que el apetito por la cultura.
(No danza la luna, donde muerde
el estómago).
Es tanta la muerte que alberga
mi pecho, que la vida es de él
un sólo suspiro-.
©
que existe en mi pecho,
¿de dónde procede
sino es de tus propias e indivisibles
vértebras? Dios, tu sendero
camina de espaldas al mío.
Siento la vida como en el terraplén
escueto de un río. Y mis alegrías,
tan exiguas, me parecen, sólo,
miserables ante tanta tristeza.
En estos parajes desolados,
la miseria parece abarcar también
el espíritu. Y es mayor
el hambre estrictamente físico,
que el apetito por la cultura.
(No danza la luna, donde muerde
el estómago).
Es tanta la muerte que alberga
mi pecho, que la vida es de él
un sólo suspiro-.
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