Ehh, los ojos de nuevo, regresan, las colinas tienen ojos, los prados, la pantalla del portátil, el teclado tiene ojos, nos sentimos observados cuando nos enamoramos. Desearíamos que los ojos nos siguieran, nos acompañaran en el silencio del amado/a. Acompañar y ser acompañados. Una vez más, como ya escribí esta mañana, los ojos no mienten. Pero ¿quién puede interpretarlos? ¿quién es capaz de ello? Distinguir la luz de lo diáfano, utopía, distinguir el rayo de luz falso del verdadero, cuando uno llega a la pupila y se refleja fielmente, el otro es inducido por un engaño de su mente. Amor por los ojos.
Un abrazo, otro beso, Tere.