Fingal
Poeta adicto al portal
Hay un hombre en la calle.
Tiene una barba gris,
un tetra brik de vino
y un carro de cartones.
Camina muy despacio.
Le faltan varios dientes.
Quizás está vestido.
Hay un hombre en la calle.
A veces toca música;
otras, tiende una manta,
frente al Primark, con bolsos,
gafas de sol, carteras,
collares y pendientes.
A veces tiene un perro
con los ojos más tristes
que los suyos y un plato
con dos o tres monedas.
A veces se arrodilla
en un vagón de metro
delante de otros hombres.
Hay un hombre en la calle.
Quizás estaba vivo.
Yo volveré a mi casa;
una casa con techo,
con luz, agua caliente,
lavadora, internet,
una televisión
donde sale mi actriz
favorita los lunes,
una nevera llena,
un armario con ropa,
una cama con sábanas
limpias y un colchón blando.
Dormiré en paz, sin sueños.
Álvaro del Prado
26 de noviembre de 2017
Tiene una barba gris,
un tetra brik de vino
y un carro de cartones.
Camina muy despacio.
Le faltan varios dientes.
Quizás está vestido.
Hay un hombre en la calle.
A veces toca música;
otras, tiende una manta,
frente al Primark, con bolsos,
gafas de sol, carteras,
collares y pendientes.
A veces tiene un perro
con los ojos más tristes
que los suyos y un plato
con dos o tres monedas.
A veces se arrodilla
en un vagón de metro
delante de otros hombres.
Hay un hombre en la calle.
Quizás estaba vivo.
Yo volveré a mi casa;
una casa con techo,
con luz, agua caliente,
lavadora, internet,
una televisión
donde sale mi actriz
favorita los lunes,
una nevera llena,
un armario con ropa,
una cama con sábanas
limpias y un colchón blando.
Dormiré en paz, sin sueños.
Álvaro del Prado
26 de noviembre de 2017