Una hermosa sextina, querida Isabel. Impecable en su estructura y en su métrica. Algunos detalles te comentaré en las estrofas.
¿Será que soy negada torpe, inútil?
¿o acaso valerosa y atrevida?
en nombre del amor ¡jamás sumisa!
serás, si quieres, parte de este sueño,
negarnos la ocasión no tiene causa
que el tiempo se nos va, mañana es tarde.
Planteado queda el tema principal desde esta primera estrofa: el amor es entre seres libres, es inaceptable la sumisión. Me gusta el uso de «no tiene causa» donde lo habitual sería quizás «no tiene sentido», «no es lógico».
No quiero que esperando se haga tarde
sentirme así atrapada y... tan inútil,
romper el cascarón se hizo mi causa
salir de la crisálida, atrevida
volar en libertad en pos de un sueño,
no está en la mariposa ser sumisa.
Como parte de la sumisión se ve la espera, ese tiempo vacío mientras se aguarda que el amado libremente se disponga a atender a los reclamos de ese ser que los siente inútiles. El tiempo pasa, y la mariposa madura y vuela.
Tierna soy lo confieso, no sumisa
me entrego al tibio sol de media tarde
y cuando el duermevela pisa el sueño,
me dejo seducir ante lo inútil
de negar su caricia, que atrevida,
un cálido y sensual placer me causa.
Seguro, aún en la sumisión hubo placer... Me encantó lo de «cuando el duermevela pisa el sueño», momento de la dulce relajación.
Bien sabes la alegría que me causa
dejar en libertad de ser sumisa,
tener valor luchar ser atrevida
y enfrentar la caída de la tarde
sin sentirme morir ante lo inútil
de salvar del quebranto un bello sueño.
La libertad se entrega a veces por el miedo a la pérdida, manteniendo la ilusión que alguna vez fue sueño. En «la caída de la tarde» insistes en el tiempo, esa espera que ya llega a la edad...
Tejer pacientemente cada sueño
es vida que renace en una causa
me cuentas que te sientes frío e inútil
pues ya no soy la cálida y sumisa
gacela que apacientas en tu tarde
tan suave como mansa y atrevida.
Recién en esta estrofa le das lugar al otro, en ese «me cuentas» que da cuenta de la amenaza que motiva el miedo de la estrofa anterior.
Para vivir mejor ser atrevida,
llevar bien dibujado cada sueño,
sentir que nunca, nunca será tarde.
Si olvidas el ser libre como causa,
mariposa, el amor te hará sumisa,
serás solo ceniza de lo inútil.
En esta estrofa inicias ya el remate, la conclusión: nuevamente el reclamo de libertad, para el que nunca es tarde. ¡«Ceniza de lo inútil»!: ¡diablos!, cuánto desprecio hacia esa mariposa esclava de su miedo... A partir de acá, es la poeta que le habla a la mariposa, se han desdoblado.
Mudé la piel de inútil y, atrevida,
dejé de ser sumisa en nuestro sueño
soy de tu amor la causa en esta tarde.
Bueno, un final un poco hollywood, aunque no se sabe bien si este amor es el mismo recuperado u otro al que la mariposa llega al liberarse.
La verdad es que resulta sorprendente la coherencia lógica de tu sextina, rara en esta estructura: es casi un relato del drama amoroso tantas veces vivido por tantos y tantas, cuando las relaciones se vuelven asimétricas y se cae en lo que Hegel modeló en su teoría del amo y del esclavo.
Mi felicitación, Isabel.
abrazo
Jorge
¿Será que soy negada torpe, inútil?
¿o acaso valerosa y atrevida?
en nombre del amor ¡jamás sumisa!
serás, si quieres, parte de este sueño,
negarnos la ocasión no tiene causa
que el tiempo se nos va, mañana es tarde.
No quiero que esperando se haga tarde
sentirme así atrapada y... tan inútil,
romper el cascarón se hizo mi causa
salir de la crisálida, atrevida
volar en libertad en pos de un sueño,
no está en la mariposa ser sumisa.
Tierna soy lo confieso, no sumisa
me entrego al tibio sol de media tarde
y cuando el duermevela pisa el sueño,
me dejo seducir ante lo inútil
de negar su caricia, que atrevida,
un cálido y sensual placer me causa.
Bien sabes la alegría que me causa
dejar en libertad de ser sumisa,
tener valor luchar ser atrevida
y enfrentar la caída de la tarde
sin sentirme morir ante lo inútil
de salvar del quebranto un bello sueño.
Tejer pacientemente cada sueño
es vida que renace en una causa
me cuentas que te sientes frío e inútil
pues ya no soy la cálida y sumisa
gacela que apacientas en tu tarde
tan suave como mansa y atrevida.
Para vivir mejor ser atrevida,
llevar bien dibujado cada sueño,
sentir que nunca, nunca será tarde.
Si olvidas el ser libre como causa,
mariposa, el amor te hará sumisa,
serás solo ceniza de lo inútil.
Mudé la piel de inútil y, atrevida,
dejé de ser sumisa en nuestro sueño
soy de tu amor la causa en esta tarde.
-