Maldonado
Poeta veterano en el Portal
Me estás diciendo adiós y mi vista es nublada, algo se conmueve en ti y veo que te procupas, pero no, no te me acerques.
Quita tu mano de mi hombro y déjame así, no me quites ni un segundo de mi muerte, no quiero ni me revive el consuelo por la piedad de tu nobleza.
Estás asustada y te muestras expectante, pero no me quites ni un paso en mi camino hacia la luz del túnel, no me quites nada.
Acercas tu mano a mi mejilla para quitar alguna lágrima, no me quites nada que éste dolor es solo mío, si me ves triste es que el dolor cansa y estoy cansado.
Te quedas quieta y me miras, ¿que es lo que estás velando? Se vela cuando el amor muere y en mi se queda, te debes caminar hacia atrás y cerrar la puerta.
Déjame tranquilo con el negro de mi luto que hago esfuerzos con el dorso de mi mano de borrar rápido el pizarrón de los espejismos.
Que ni siquiera de uno tu tienes la culpa, yo anduve sólo en el desierto abajo del sol ardiente y buscaba solo cariño para beber.
Ramón Maldonado V.
09/11/09
Quita tu mano de mi hombro y déjame así, no me quites ni un segundo de mi muerte, no quiero ni me revive el consuelo por la piedad de tu nobleza.
Estás asustada y te muestras expectante, pero no me quites ni un paso en mi camino hacia la luz del túnel, no me quites nada.
Acercas tu mano a mi mejilla para quitar alguna lágrima, no me quites nada que éste dolor es solo mío, si me ves triste es que el dolor cansa y estoy cansado.
Te quedas quieta y me miras, ¿que es lo que estás velando? Se vela cuando el amor muere y en mi se queda, te debes caminar hacia atrás y cerrar la puerta.
Déjame tranquilo con el negro de mi luto que hago esfuerzos con el dorso de mi mano de borrar rápido el pizarrón de los espejismos.
Que ni siquiera de uno tu tienes la culpa, yo anduve sólo en el desierto abajo del sol ardiente y buscaba solo cariño para beber.
Ramón Maldonado V.
09/11/09
Última edición: