Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
No me reservo nada...
No me reservo nada
como vine me iré,
sin peso alguno,
solo me llevaré la deuda
de los deseos incumplidos,
que no me han permitido
llegar a cada amanecer
siendo mejor.
Espero en la hojarasca
que el viento me sea leve
y me llevé al confín,
donde hacer el bien es aprendido
y más de una vez existen retornos
hasta cumplir con la tarea
encomendada y estar listo
para no volver
donde cada regreso
es nuevo inicio.
Por ahora, en la amapola
silvestre queda el olor
ausente que despido
y bajo el camino mis pasos
escondidos, si algo más
queda de mí
no ha sido mío,
es de todos los que aman
estar vivos, respetan
lo que tiene vida y el fluido
del amor que lo unifica todo.
No me reservo nada
como vine me iré,
sin peso alguno,
solo me llevaré la deuda
de los deseos incumplidos,
que no me han permitido
llegar a cada amanecer
siendo mejor.
Espero en la hojarasca
que el viento me sea leve
y me llevé al confín,
donde hacer el bien es aprendido
y más de una vez existen retornos
hasta cumplir con la tarea
encomendada y estar listo
para no volver
donde cada regreso
es nuevo inicio.
Por ahora, en la amapola
silvestre queda el olor
ausente que despido
y bajo el camino mis pasos
escondidos, si algo más
queda de mí
no ha sido mío,
es de todos los que aman
estar vivos, respetan
lo que tiene vida y el fluido
del amor que lo unifica todo.
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