Un día, años después
de habernos desenamorado reapareciste.
Ví que ni tu voz, ni tu sonrisa,
ni la dulce y bella preocupación de besos
que tus labios me causaron habían cambiado.
¿Recuerdas que bebimos una cerveza
y el por qué no, que nos dijimos?
Y hablamos tanto y de tanto
que olvidamos que la vida existía,
que eramos casados y aquel fajo de poemas
que te había escrito sobre la silla de al lado.
Entonces
por el solitario silencio de la despedida
supe que te amé, que todavía creo amarte,
que te amo por lo que tuvimos, por lo que fuiste
y por lo que eres.
de habernos desenamorado reapareciste.
Ví que ni tu voz, ni tu sonrisa,
ni la dulce y bella preocupación de besos
que tus labios me causaron habían cambiado.
¿Recuerdas que bebimos una cerveza
y el por qué no, que nos dijimos?
Y hablamos tanto y de tanto
que olvidamos que la vida existía,
que eramos casados y aquel fajo de poemas
que te había escrito sobre la silla de al lado.
Entonces
por el solitario silencio de la despedida
supe que te amé, que todavía creo amarte,
que te amo por lo que tuvimos, por lo que fuiste
y por lo que eres.
Fidel Guerra, Oregon, Noviembre 11, 2020.