pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me niego a otro infierno conocer,
ya lloré por heridas ajenas
sin entender,
la soberbia y cobardía
del hombre y la mujer,
¡no! otra vez
no caeré en un laberinto
donde me hagan creer
que no hay salida,
¡ no! esta vez
lo que más veo son salidas
y las cruzaré,
aunque pretendan cegarme
las veré
y no habrá laberinto
que me pueda retener.
el llanto no me ahogará
aunque derrame un mar,
serán la lágrimas las que me ayuden a navegar
por lo desconocido,
no dejarán que me olvide
que me pueden lastimar,
tranquilo corazón
no volverá a pasar,
el canto de la sirena
no me hechizará
y te pondré a salvo
en un lugar donde nadie
pueda a ti llegar
y así las heridas
puedas cicatrizar.
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