elpaisdenuncajamas77
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que pasó para terminar así,
para no hablarnos
para olvidar los pequeños
momentos que pasamos juntos
en el río de la vida.
Quizá estuve demasiado ciego
y no pude ver
lo que querías de mí,
aquello que necesitabas
como necesita la lluvia
el campo de amapolas.
Quizá pensé tan sólo en mi,
tantas heridas de guerra
tenía que curar
que me olvidé de amar,
como olvida un niño
los juguetes viejos.
Y ahora tengo otra cicatriz
para mi extensa colección,
una herida que me duele
como duele la soledad,
como duelen los poemas no escritos
y los que nunca escribirás.
Ya no hallo el refugio de tu voz,
tampoco tus ojos
que rechazan mi mirada,
lo que hubo se fue
como se van la adolescencia
y la niñez...
Ahora sólo viene el olvido
como vienen los años
y las primeras canas.
Y viene también este poema
demasiado tarde
como todo lo que hago,
como tarde llegan
las solucciones a la crisis.
Sólo puedo pedir perdón
aunque no me escuches,
escribir este poema,
lanzarlo en una botella
al mar de mis pecados,
con la vana esperanza
de que llegue a tu orilla
lo leas,
te sientas en él reflejada,
y acudas a buscarme
como el pirata que
busca la isla del tesoro...
Y revivir juntos aquella noche
que nunca tuvimos...
para no hablarnos
para olvidar los pequeños
momentos que pasamos juntos
en el río de la vida.
Quizá estuve demasiado ciego
y no pude ver
lo que querías de mí,
aquello que necesitabas
como necesita la lluvia
el campo de amapolas.
Quizá pensé tan sólo en mi,
tantas heridas de guerra
tenía que curar
que me olvidé de amar,
como olvida un niño
los juguetes viejos.
Y ahora tengo otra cicatriz
para mi extensa colección,
una herida que me duele
como duele la soledad,
como duelen los poemas no escritos
y los que nunca escribirás.
Ya no hallo el refugio de tu voz,
tampoco tus ojos
que rechazan mi mirada,
lo que hubo se fue
como se van la adolescencia
y la niñez...
Ahora sólo viene el olvido
como vienen los años
y las primeras canas.
Y viene también este poema
demasiado tarde
como todo lo que hago,
como tarde llegan
las solucciones a la crisis.
Sólo puedo pedir perdón
aunque no me escuches,
escribir este poema,
lanzarlo en una botella
al mar de mis pecados,
con la vana esperanza
de que llegue a tu orilla
lo leas,
te sientas en él reflejada,
y acudas a buscarme
como el pirata que
busca la isla del tesoro...
Y revivir juntos aquella noche
que nunca tuvimos...
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