Agus Mcpoets
Poeta adicto al portal
Aquí me tienes, donde torce el ocaso.
No te escondas, no te ancles al olvido.
Te buscaré en el mar del desencuentro,
donde soy el velero que busca el faro,
el faro de tus pupilas,- única luz-
en mi noche de túnicas
y desveladas ausencias,
donde crepitan las virutas del recuerdo.
Compañera mía, ¡No te entregues!
Aquí me tienes, en las hélices del viento
imaginando que aún respiras contenta.
No te escondas, no te ancles al olvido.
Que traigo la vela inflada con suspiros,
y navego por ti en el agua y en el fuego,
y es un incendio, de versos consumidos.
Ven a mis brazos, lánzame el alma…
Vuela conmigo, cual mariposa eterna.
Compañera mía, no te entregues
No te escondas, no te ancles al olvido.
Que hay vida después de la vida,
y en esa vida yo estaré contigo,
porque te busco y te he buscado
como una perla hundida,
en el profundo mar del lamento.
Compañera mía, ¡No te entregues!
Aquí me tienes, donde arrulla el sueño
con la voz dormida y la sonrisa perdida,
perdón tanto desvarío y desenfreno
de tan impasible corazón.
Compañera mía, no te entregues
o me entrego contigo.
Tengo el pecho ungido
sellado en agua y fuego.
Tengo un regazo destellante
que quiere ovillarte a mi palabra.
¡No te entregues!
Puedo llevarte al cielo azul sin nubes,
puedo llevarte a tierra firme,
al rocío de la hierba que te gusta
o al campo perfumado de lirios;
y siempre en las alas de mi abrazo.
Ineludiblemente...
Compañera, si te entregas…
Si te vas a otra vida
seré también,
con una perla en la mano,
un tieso papel de huesos
escrito en las virutas del recuerdo.
Compañera mía, mariposa perpetua,
no te mueras,
que yo muero contigo.
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