..."Sufrí una lesión al impedir una injusticia. Yendo a casa el domingo dos tipos golpeaban a un anciano para robarle. Me interpuse y tuve que confrontarles, en la trifulca resulté herido de navaja en un costado. Estoy convaleciente, tuve suerte me dice el doctor: si la cuchilla hubiera penetrado un centímetro más, no estaría platicando contigo. Todavía levanté al pobre viejo y lo llevé a su casa. Tenía en su bolsa la preciada medicina de su viejita y unas cuantas monedas, era lo que abrazaba cuando querían arrebatarle, ¡pobrecito!"
... Ya en el hospital, que miro con suma tristeza, los constantes mensajes de "mi musa", (¡que triste decepción!) Me dice cosas terribles y dolorosas sólo por no estar de acuerdo con ella, mis conceptos son muy distintos. ¡Quizás estoy muy chapado a la antigua! Ella es muy bella, pero eso no basta. Después, ¡para qué te digo! Sus palabras han sido mucha sal retacada en esta herida. Hoy, amanecí más fuerte, me restableceré y seguiré adelante. No le guardo rencor, a pesar de lo que diga, le admiro y le deseo encuentre su dicha y tenga mucho éxito. Retornaré a mis letras y brillará de nuevo mi alegría, ¡como aquí en la ventana que miro que brilla como una linda florecilla el sol!
... ¡Ah! y en cuánto esté bueno, mandaré una foto con mi mejor sonrisa donde muestre todo distante que soy de todo lo que dijo, y será ya el punto final en esta historia. ¡Estoy contento porque estoy vivo para de nuevo sonreírte, gracias amiga mía!
Beso tu mano.
Con todo mi cariño ...
Antonio