Por el mar de la alameda
navegando va un suspiro,
la noche derrama estrellas
en la plata azul del río.
Bajo un celeste de seda,
se van sumando los grillos
y en la pálida pradera
la luna se abre camino.
Busco en mis labios la huella
de su juicio y mi delirio.
El viento besa la tierra
pobremente sin sentirlo.
Llevo en mi carne la pena
de lo que pudo haber sido,
una rosa mustia y negra
y la marca de un anillo.
Por el mar de la alameda
navegando va un suspiro.
En la sombría maleza
la muerte porta un cuchillo.
Luis
navegando va un suspiro,
la noche derrama estrellas
en la plata azul del río.
Bajo un celeste de seda,
se van sumando los grillos
y en la pálida pradera
la luna se abre camino.
Busco en mis labios la huella
de su juicio y mi delirio.
El viento besa la tierra
pobremente sin sentirlo.
Llevo en mi carne la pena
de lo que pudo haber sido,
una rosa mustia y negra
y la marca de un anillo.
Por el mar de la alameda
navegando va un suspiro.
En la sombría maleza
la muerte porta un cuchillo.
Luis