Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Una bomba de silencio en la ciudad
tras la primera tormenta del verano.
En mi oído persiste un murmullo incierto,
como el ruido blanco de un nombre
entre la estática del cementerio
que se cuela por las rendijas de mi cuarto
y revuelve los papeles de mi insomnio
con las voces apagadas de los muertos.
Escucho, atento, a los millones que duermen,
a los que temen dormir o despertar,
a los muchos que hacen el amor o la guerra,
a los no pocos que bostezan en el turno interminable,
a los que saltan por las paredes ajenas
y corren tras su sombra para matar el hambre.
Escucho su silencio porque me escucho callado,
y puedo imaginar que sueño que quiero
poder querer, soñar e imaginar que soy cualquier otro,
y que otro cualquiera –o mejor, nadie—
se encarga, como cada noche,
de ser sobre la tierra el único hombre
dedicado a la inútil tarea de extrañarte.
tras la primera tormenta del verano.
En mi oído persiste un murmullo incierto,
como el ruido blanco de un nombre
entre la estática del cementerio
que se cuela por las rendijas de mi cuarto
y revuelve los papeles de mi insomnio
con las voces apagadas de los muertos.
Escucho, atento, a los millones que duermen,
a los que temen dormir o despertar,
a los muchos que hacen el amor o la guerra,
a los no pocos que bostezan en el turno interminable,
a los que saltan por las paredes ajenas
y corren tras su sombra para matar el hambre.
Escucho su silencio porque me escucho callado,
y puedo imaginar que sueño que quiero
poder querer, soñar e imaginar que soy cualquier otro,
y que otro cualquiera –o mejor, nadie—
se encarga, como cada noche,
de ser sobre la tierra el único hombre
dedicado a la inútil tarea de extrañarte.
23 de junio de 2021