Mr.Hellmet
Poeta recién llegado
A menudo los más solitarios solemos ser los más caprichosos. Hablo de aquellos solitarios por causa de las circunstancias y no por propia voluntad; quien ha crecido rodeado de puertas cerradas no puede evitar emocionarse al ver una ventana entreabierta.
Se siente necesidad, necesidad de compañía, de cariño, de amistades, en definitiva, necesidad de alguien más. Esto hace que fácilmente nos encaprichemos con cualquier persona con la que congeniamos mínimamente, y abracemos nuestras nuevas relaciones afectivas con tanta fuerza que pareciera que queremos ahogarlas, desgastándolas rápidamente y haciendo que pierdan su lustre original, hasta que finalmente la idea de esta nueva relación deja de parecernos atractiva, y tan caprichosamente como vino, la ilusión de esta nueva relación desaparece y volvemos a nuestro estado inicial, a la solitaria caza de una nueva compañía.
Aquellos solitarios cuídense de no asfixiar a sus amistades.
Se siente necesidad, necesidad de compañía, de cariño, de amistades, en definitiva, necesidad de alguien más. Esto hace que fácilmente nos encaprichemos con cualquier persona con la que congeniamos mínimamente, y abracemos nuestras nuevas relaciones afectivas con tanta fuerza que pareciera que queremos ahogarlas, desgastándolas rápidamente y haciendo que pierdan su lustre original, hasta que finalmente la idea de esta nueva relación deja de parecernos atractiva, y tan caprichosamente como vino, la ilusión de esta nueva relación desaparece y volvemos a nuestro estado inicial, a la solitaria caza de una nueva compañía.
Aquellos solitarios cuídense de no asfixiar a sus amistades.