musador
esperando...
Monumento en Motril (España) a los hombres y mujeres de mar. Foto del autor.
Amplio es el mar, el desamparo grande:
dura nostalgia de la patria amada.
Bien se comprende al corazón que ablande
gotas que corran por la faz tostada.
Rudo marino que el dolor expande
donde la noche aloja la alborada.
Esa tibieza añora: el lar lejano;
esa amable caricia de una mano.
Al despertarse quiere imaginar
en su detalle dulce y lacerante
la paralela vida, aquel lugar
donde su hija juega, cada instante
en que de él se acuerda con pesar.
Duda el marino del amor distante,
cuesta creer con tanta lejanía:
esa duda carcome, y es manía.
¿Dónde está?, no lo sabe, ni la hora
del lejano lugar que en su lamento
más cada día locamente llora.
Escudriña en la noche el firmamento,
se emociona creyendo que avizora
los mismos cielos; quiere ver, con lento
vaivén, ola constante, que una luna
de Júpiter le anuncie su fortuna.
Nota. Este tema es una versión corregida de un viejo poema que estuvo ya alguna vez publicado en este portal.
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