ropittella
Poeta veterana en el Portal
Si de repente aparecieran los ángeles
pintados de tus colores
y los barcos se detuvieran en los instantes
de mirarse en los espejos de tu mar,
bajo la lluvia de mil estrellas que cayeran por inercia,
todo recubriría mi tristeza
de un fosforescente abril en fuga.
Entonces volveríamos del agua,
al manantial amarillo de la arena,
a darnos alas, a permitirnos el llanto agudo,
la risa seca, el canto decidido,
la espera frente a los puentes abiertos
sobre la turbulenta marea
de sensaciones: sexo, ternura,
olores a madera
y soldaduras.
Y nos sabría cotidiana
otra vez la vida conocida,
y no esta angustia de no saber
dónde encontrar un mísero espacio,
por la andadura
entre tantos misterios inhumanos,
que no ocupe la nostalgia de todas las horas,
sin un segundo apenas,
para sentir una caricia de tus manos.
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