Los grises días de invierno
me ponen el alma triste;
mi mañana se desviste
de ese Sol radiante y tierno,
que pierde su brillo eterno
allá, en el inmenso cielo,
escondido tras un velo
de nubes de andar sombrío,
que dejan mi rostro frío
como un témpano de hielo.
Añoro el reflejo hermoso
del astro en el mar en calma
y ver detrás de una palma,
su destello luminoso.
Yo me siento tan dichoso;
lleno de vida en mi era;
al mirar tan bella esfera
que, embargado de emoción,
crecen en mi corazón
retoños de primavera.
me ponen el alma triste;
mi mañana se desviste
de ese Sol radiante y tierno,
que pierde su brillo eterno
allá, en el inmenso cielo,
escondido tras un velo
de nubes de andar sombrío,
que dejan mi rostro frío
como un témpano de hielo.
Añoro el reflejo hermoso
del astro en el mar en calma
y ver detrás de una palma,
su destello luminoso.
Yo me siento tan dichoso;
lleno de vida en mi era;
al mirar tan bella esfera
que, embargado de emoción,
crecen en mi corazón
retoños de primavera.