Alecctriplem
Poeta que considera el portal su segunda casa
El rayo destructor de esperanzas
abraza las hendiduras de la sonrisa
marchita, acorralada en sus cuatro
paredes, envueltas en la legitimidad
de la carencia, de la cordura blanda
de la histeria, en la atmósfera
de la apatía y el dolor.
Nos conocemos sobre la misma rama
acariciada por la vanidad, la elocuente
y retorcida avaricia de quienes se
resguardan en el confinamiento político.
Esos de traje seda o algodón
que se ahogan en la bruma y la fama.
¿A ellos les debemos la ignorancia?
¿Los azotes de la infección?
Los sentimientos ya algo enfermos
reclaman los dígitos, cifras descomunales
de la hostilidad numérica, de cifras
restantes, de las letras P A N D E M I A.
abraza las hendiduras de la sonrisa
marchita, acorralada en sus cuatro
paredes, envueltas en la legitimidad
de la carencia, de la cordura blanda
de la histeria, en la atmósfera
de la apatía y el dolor.
Nos conocemos sobre la misma rama
acariciada por la vanidad, la elocuente
y retorcida avaricia de quienes se
resguardan en el confinamiento político.
Esos de traje seda o algodón
que se ahogan en la bruma y la fama.
¿A ellos les debemos la ignorancia?
¿Los azotes de la infección?
Los sentimientos ya algo enfermos
reclaman los dígitos, cifras descomunales
de la hostilidad numérica, de cifras
restantes, de las letras P A N D E M I A.