Sonum
Poeta recién llegado
Te doy mi piel desnuda, te doy mi alma vestida, sin vergüenza del sexo sin celajes, mostrando mi impudor a los astros, estrellas y dioses, porque pronto sangraran los mares.
Sin llorar y sin dolor se queda muda la belleza, el arte de amar no es nuestro, pero las virtudes del placer hacen frente todos los días; no hay ramera en cama, solo Yo.
La gracia de multiplicar es para nosotros una resta, conforme esta la noche, conforme estoy Yo; grande es la mano que sujeta y azota el cuerpo, entras y sales; cuando el clímax es éxtasis.
Hay gloria en tu cuerpo, grita mi nombre mientras el calor, el olor y el color entran a mi vida. ¡Una armonía sin fin!, una armonía que se despide sin cuidado de la plenitud desnuda.
Sin llorar y sin dolor se queda muda la belleza, el arte de amar no es nuestro, pero las virtudes del placer hacen frente todos los días; no hay ramera en cama, solo Yo.
La gracia de multiplicar es para nosotros una resta, conforme esta la noche, conforme estoy Yo; grande es la mano que sujeta y azota el cuerpo, entras y sales; cuando el clímax es éxtasis.
Hay gloria en tu cuerpo, grita mi nombre mientras el calor, el olor y el color entran a mi vida. ¡Una armonía sin fin!, una armonía que se despide sin cuidado de la plenitud desnuda.