Nuestro sexo

Sonum

Poeta recién llegado
Te doy mi piel desnuda, te doy mi alma vestida, sin vergüenza del sexo sin celajes, mostrando mi impudor a los astros, estrellas y dioses, porque pronto sangraran los mares.

Sin llorar y sin dolor se queda muda la belleza, el arte de amar no es nuestro, pero las virtudes del placer hacen frente todos los días; no hay ramera en cama, solo Yo.

La gracia de multiplicar es para nosotros una resta, conforme esta la noche, conforme estoy Yo; grande es la mano que sujeta y azota el cuerpo, entras y sales; cuando el clímax es éxtasis.

Hay gloria en tu cuerpo, grita mi nombre mientras el calor, el olor y el color entran a mi vida. ¡Una armonía sin fin!, una armonía que se despide sin cuidado de la plenitud desnuda.
 
Las nubes cubren la calle como brumas.
El frío hace tiritar la piel bajo el saco.
Te abrazo con el calor de un café con quesadillas servido al padre Almeida...
Una mezcla tierna de hambre, deseo y pecado.
Como si pudiera una sensación saciar a la otra.
Me acerco despacio con los ojos brillando.
Una sonrisa apenas visible.
Pasos seguros apenas resuenan sobre el empedrado de la calle.
La sombra de una cruz se proyecta con las luces del panecillo.
Un fría brisa nocturna toca tu cuello por debajo de la bufanda de dos vueltas y nudo.
Imaginas mis manos tan grandes que cubran por completo tu espalda.
Intuyes mi pecho tan amplio para acurrucarte en él.
Poniendo tu oído cerca de mi pecho, para poder oír como late con fuerza, como late al ritmo de los vahos de tu excitación.
La luz cercana de un motelucho de 10 usd la hora, es una invitación a caminar en silencio.
Al subir la vieja madera cruje, mientras la puerta chirría sobre viejas bisagras... en unos minutos tus dientes sonaran igual al sentir los empujes de un cuerpo dentro tuyo, de un cuerpo que deseas devorar centímetro a centímetro, mientras aprietas tu nalgas hacia atrás, mientras tratas de cerrar las piernas para nada salga y luego las abras para que todo ingrese...
Sentir una calor por dentro te suelta cada hebra emocional, cada cabello cuelga y flota a la vez, mientras en potro decides agachar tu cabeza, mientras decides poner tu mejilla sobre el colchón y muerdes en espasmos la almohada...
El mundo no importa si está en tu carne.
Para qué pensar cuando es más placer padecer y sentir... lo que un extraño te ofrece sin cruzar palabras.
Sientes un río desbordarse, mientras una cascada resbala entre quejidos.
Tus uñas buscan carne para arrancar.
Tus labios buscan piel para besar.
Tus dientes buscan hombros para morder.
Y yo en silencio acepto cada arrebato de pasión.
Te volteas y me empujas boca arriba, mientras te lanzas a horcajadas a cabalgar la noche sin luna, hasta sentir el brillo de las estrellas en tu mirada... incluso con los ojos cerrados.

El frío inunda y nos une bajo el tigre de colcha... y en un abrazo esperamos que nos llene la luz del nuevo día... o alguien golpee la puerta diciendo que nuestro tiempo se terminó.

¿En realidad crees que se acabó?

Buenas noches en la capital...
 
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