Halloran
Poeta asiduo al portal
NUEVE AÑOS
- IN MEMORIAM -
de todo lo que supuso tu secuestro y muerte.
Nueve años ya: el tiempo vuela.
Nueve años que te conocí,
fíjate,
un verano absurdo de 1997.
Nueve años ya, desde que
te cogieron,
te secuestraron,
te conocí,
te conocimos,
nueve años.
Nueve años ya, desde que
salimos a las calles,
pintamos nuestras manos de blanco,
dijimos "ETA no, vascos sí",
dijimos "liberad a Miguel Ángel",
dijimos "PAZ",
dijimos "LIBERTAD",
dijimos "VIDA",
con las manos pintadas de blanco,
nueve años.
Nueve años ya, desde que
acotaron tu muerte,
te pusieron fecha de caducidad,
dieron cuarenta y ocho horas,
salimos a las calles,
pintamos nuestras manos de blanco,
dijimos "PAZ",
dijimos "LIBERTAD",
dijimos "VIDA",
con las manos pintadas de blanco,
nueve años.
Nueve años ya, desde que
te ataron las manos a la espalda,
te pusieron de rodillas,
te dispararon en la cabeza,
salimos a las calles,
pintamos nuestras manos de blanco,
dijimos "PAZ",
dijimos "LIBERTAD",
dijimos "VIDA",
con las manos pintadas de blanco,
nueve años.
Nueve años ya, desde que
te encontraron en una cuneta,
te trasladaron al hospital,
se apagó tu luz,
salimos a las calles,
pintamos nuestras manos de blanco,
dijimos "PAZ",
dijimos "LIBERTAD",
dijimos "VIDA",
con las manos pintadas de blanco,
nueve años.
Nueve años ya, Miguel, desde que
no estás con nosotros,
salimos a las calles,
pintamos nuestras manos de blanco,
dijimos "PAZ"...
Nueve años desde las lágrimas
de un país entero,
desde el pan atragantado de la cena,
desde el agua manchada de rojo,
desde la mirada triste,
desde una tarde en que sonaron cuatro campanadas
- las cuatro de la tarde,
las cuatro...-
que hicieron expirar un delirante plazo,
desde que no entendíamos nada,
desde que despertamos de un sueño,
desde que nos despertaron de un sueño
con cuatro campanadas
- las cuatro de la tarde,
las cuatro...-,
con dos detonaciones
-¡PAM!
¡PAM!-,
nueve años ya...
Y pintamos nuestras manos de blanco,
y las levantamos a millones,
y dijimos "PAZ"
y dijimos "LIBERTAD"
y dijimos "VIDA",
con las manos pintadas de blanco.
Y un txakurra no nos vio,
o nos vio pero no nos oyó,
o nos oyó pero no nos escuchó,
o nos escuchó pero,
sencillamente,
terriblemente,
cruelmente,
vilmente,
asesinamente,
en un corazón negro de muerte
no entraron nuestras palabras
porque no quería escuchar,
porque no quería oír,
porque no quería ver
mas que el humo
en el cañón de su pistola,
mas que dos detonaciones
- ¡PAM!,
¡PAM!-
que robaron una vida,
que borraron el blanco de nuestras manos,
que nos dejaron sin palabras
como "PAZ",
como "LIBERTAD",
como "VIDA",
para quedarnos huérfanos de esperanzas,
mudos como idiotas,
ahogándonos en las lágrimas de un país entero,
nueve años ya...
Pero pintamos nuestras manos de blanco,
y las levantamos a millones,
y dijimos "PAZ"
y dijimos "LIBERTAD"
y dijimos "VIDA"...
y lloramos
con las manos pintadas de blanco.
Nueve años hace.
Seguimos llorando.
- IN MEMORIAM -
de todo lo que supuso tu secuestro y muerte.
Nueve años ya: el tiempo vuela.
Nueve años que te conocí,
fíjate,
un verano absurdo de 1997.
Nueve años ya, desde que
te cogieron,
te secuestraron,
te conocí,
te conocimos,
nueve años.
Nueve años ya, desde que
salimos a las calles,
pintamos nuestras manos de blanco,
dijimos "ETA no, vascos sí",
dijimos "liberad a Miguel Ángel",
dijimos "PAZ",
dijimos "LIBERTAD",
dijimos "VIDA",
con las manos pintadas de blanco,
nueve años.
Nueve años ya, desde que
acotaron tu muerte,
te pusieron fecha de caducidad,
dieron cuarenta y ocho horas,
salimos a las calles,
pintamos nuestras manos de blanco,
dijimos "PAZ",
dijimos "LIBERTAD",
dijimos "VIDA",
con las manos pintadas de blanco,
nueve años.
Nueve años ya, desde que
te ataron las manos a la espalda,
te pusieron de rodillas,
te dispararon en la cabeza,
salimos a las calles,
pintamos nuestras manos de blanco,
dijimos "PAZ",
dijimos "LIBERTAD",
dijimos "VIDA",
con las manos pintadas de blanco,
nueve años.
Nueve años ya, desde que
te encontraron en una cuneta,
te trasladaron al hospital,
se apagó tu luz,
salimos a las calles,
pintamos nuestras manos de blanco,
dijimos "PAZ",
dijimos "LIBERTAD",
dijimos "VIDA",
con las manos pintadas de blanco,
nueve años.
Nueve años ya, Miguel, desde que
no estás con nosotros,
salimos a las calles,
pintamos nuestras manos de blanco,
dijimos "PAZ"...
Nueve años desde las lágrimas
de un país entero,
desde el pan atragantado de la cena,
desde el agua manchada de rojo,
desde la mirada triste,
desde una tarde en que sonaron cuatro campanadas
- las cuatro de la tarde,
las cuatro...-
que hicieron expirar un delirante plazo,
desde que no entendíamos nada,
desde que despertamos de un sueño,
desde que nos despertaron de un sueño
con cuatro campanadas
- las cuatro de la tarde,
las cuatro...-,
con dos detonaciones
-¡PAM!
¡PAM!-,
nueve años ya...
Y pintamos nuestras manos de blanco,
y las levantamos a millones,
y dijimos "PAZ"
y dijimos "LIBERTAD"
y dijimos "VIDA",
con las manos pintadas de blanco.
Y un txakurra no nos vio,
o nos vio pero no nos oyó,
o nos oyó pero no nos escuchó,
o nos escuchó pero,
sencillamente,
terriblemente,
cruelmente,
vilmente,
asesinamente,
en un corazón negro de muerte
no entraron nuestras palabras
porque no quería escuchar,
porque no quería oír,
porque no quería ver
mas que el humo
en el cañón de su pistola,
mas que dos detonaciones
- ¡PAM!,
¡PAM!-
que robaron una vida,
que borraron el blanco de nuestras manos,
que nos dejaron sin palabras
como "PAZ",
como "LIBERTAD",
como "VIDA",
para quedarnos huérfanos de esperanzas,
mudos como idiotas,
ahogándonos en las lágrimas de un país entero,
nueve años ya...
Pero pintamos nuestras manos de blanco,
y las levantamos a millones,
y dijimos "PAZ"
y dijimos "LIBERTAD"
y dijimos "VIDA"...
y lloramos
con las manos pintadas de blanco.
Nueve años hace.
Seguimos llorando.
Miguel Ángel Blanco Garrido era concejal del Partido Popular en Ermua cuando el 10 de julio de 1997 fue secuestrado por la banda asesina ETA. Los asesinos dieron un plazo al Gobierno español de 48 horas para acercar los presos de la banda a prisiones del País Vasco: de no ser así, el 12 de julio a las cuatro de la tarde asesinarían a Miguel Ángel.
El Gobierno no aceptó el chantaje: no había tiempo material, en dos días, de atender la solicitud aunque hubiera decidido el acercamiento de presos.
El pueblo español salió en masa, en cada una de las ciudades del país, a pedir la libertad de Miguel Ángel. Las calles se llenaron con millones de personas que únicamente querían la paz.
Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, asesino miembro de la banda, acabó con la vida de Miguel Ángel de dos tiros en la nuca.
Seguimos llorando.