Parábola del sembrador
Si
te
siembro
yacente
donde el poniente
esparce su ocaso adusto,
no esperaré los frutos en el tiempo justo.
Mas si así te complace, he aquí mi esfuerzo vano y el sudor de mi frente.
Comparto aquí un ejemplo de lo que he llamado "estrofa de Fibonacci" o también "octava de Fibonacci"; estrofa que está construida métricamente a imitación de la sucesión de números naturales llamada "sucesión de Fibonacci": 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21... ; sucesión que está detrás de numerosos fenómenos de la Naturaleza.
Esta sucesión se construye con la siguiente ley de recurrencia: el primer término es igual a 1; el segundo también vale 1; a partir de aquí, cada nuevo término se construye sumando los dos anteriores; es decir:
an = an-1 + an-2
Así, la estrofa queda de la siguiente manera:
Verso 1: tiene una sola sílaba (que debe ser necesariamente átona)
Verso 2: tiene también una sola sílaba (también átona)
Verso 3: tiene 1+1=2 sílabas
Verso 4: tiene 2+1=3 sílabas
Verso 5: tiene 3+2=5 sílabas
Verso 6: tiene 5+3=8 sílabas
Verso 7: tiene 8+5=13 sílabas
Verso 8: tiene 13+8=21 sílabas
Esta construcción tiene ciertas particularidades interesantes a nivel métrico.
En primer lugar, contiene algunos de los versos de arte menor más usuales de la métrica española: los de cinco, siete y ocho sílabas.
En segundo lugar, contiene (junto a versículos casi triviales de una, dos o tres sílabas) el exótico verso de trece sílabas que empleó Rubén Darío.
En tercer lugar, si unimos los cuatro primeros versos en uno solo obtenemos un heptasílabo, que va, además, seguido por uno de cinco sílabas; combianción propia de la popular estrofa de la seguidilla. Es decir: toda estrofa de Fibonacci contiene una combinación de seguidilla (7 + 5), pero no toda seguidilla sigue este esquema (sólo aquellas en que el heptasílabo se pueda subdividir en palabras de 1 + 1 + 2 + 3 sílabas)
En cuarto lugar, el inaudito verso de 21 sílabas se puede descomponer, de manera natural, en tres heptasílabos; o mejor, en un heptasílabo más un alejandrino, completando el elenco mencionado en la primera observación (tal y como aparece en el ejemplo).
En cuanto a la rima, en principio se podría admitir cualquier elección, pues los números afectan sólo a la métrica. En el ejemplo yo he usado la siguiente disposición de rima consonante (los versos de una y dos sílabas se consideran como versos libres que no afectan a la rima):
1 1 2 3a 5a 8b 13b 21A
o también (si subdividimos el verso de 21 sílabas)
1 1 2 3a 5a 8b 13b 7c 14A
Reconozco que se trata de una estrofa tremendamente artificiosa; simplemente es un "capricho poético-arquitectónico". Pero me gustaría mucho saber qué os parece, y también disfrutaría leyendo vuestros ejemplos si os animáis a crearlos.
Saludos.
Si
te
siembro
yacente
donde el poniente
esparce su ocaso adusto,
no esperaré los frutos en el tiempo justo.
Mas si así te complace, he aquí mi esfuerzo vano y el sudor de mi frente.
Comparto aquí un ejemplo de lo que he llamado "estrofa de Fibonacci" o también "octava de Fibonacci"; estrofa que está construida métricamente a imitación de la sucesión de números naturales llamada "sucesión de Fibonacci": 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21... ; sucesión que está detrás de numerosos fenómenos de la Naturaleza.
Esta sucesión se construye con la siguiente ley de recurrencia: el primer término es igual a 1; el segundo también vale 1; a partir de aquí, cada nuevo término se construye sumando los dos anteriores; es decir:
an = an-1 + an-2
Así, la estrofa queda de la siguiente manera:
Verso 1: tiene una sola sílaba (que debe ser necesariamente átona)
Verso 2: tiene también una sola sílaba (también átona)
Verso 3: tiene 1+1=2 sílabas
Verso 4: tiene 2+1=3 sílabas
Verso 5: tiene 3+2=5 sílabas
Verso 6: tiene 5+3=8 sílabas
Verso 7: tiene 8+5=13 sílabas
Verso 8: tiene 13+8=21 sílabas
Esta construcción tiene ciertas particularidades interesantes a nivel métrico.
En primer lugar, contiene algunos de los versos de arte menor más usuales de la métrica española: los de cinco, siete y ocho sílabas.
En segundo lugar, contiene (junto a versículos casi triviales de una, dos o tres sílabas) el exótico verso de trece sílabas que empleó Rubén Darío.
En tercer lugar, si unimos los cuatro primeros versos en uno solo obtenemos un heptasílabo, que va, además, seguido por uno de cinco sílabas; combianción propia de la popular estrofa de la seguidilla. Es decir: toda estrofa de Fibonacci contiene una combinación de seguidilla (7 + 5), pero no toda seguidilla sigue este esquema (sólo aquellas en que el heptasílabo se pueda subdividir en palabras de 1 + 1 + 2 + 3 sílabas)
En cuarto lugar, el inaudito verso de 21 sílabas se puede descomponer, de manera natural, en tres heptasílabos; o mejor, en un heptasílabo más un alejandrino, completando el elenco mencionado en la primera observación (tal y como aparece en el ejemplo).
En cuanto a la rima, en principio se podría admitir cualquier elección, pues los números afectan sólo a la métrica. En el ejemplo yo he usado la siguiente disposición de rima consonante (los versos de una y dos sílabas se consideran como versos libres que no afectan a la rima):
1 1 2 3a 5a 8b 13b 21A
o también (si subdividimos el verso de 21 sílabas)
1 1 2 3a 5a 8b 13b 7c 14A
Reconozco que se trata de una estrofa tremendamente artificiosa; simplemente es un "capricho poético-arquitectónico". Pero me gustaría mucho saber qué os parece, y también disfrutaría leyendo vuestros ejemplos si os animáis a crearlos.
Saludos.
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