"Por orden del señor alcalde." El grito*
del pregonero vocifera y fía,
y la corneta con la voz confía
expandir su alarido al infinito.
En la plaza mayor lo vi, bajito,
-mayordomo feliz de la alcaldía-.
Leve y fugaz su hacer de cada día
y en el cuaderno su pregón escrito.
Canal informativo y artesano
de una España rural en la memoria
que anunciaba festejos del verano.
Algarabía de niños, bullicio,
y el alguacil saluda haciendo historia
orgulloso y feliz de tal oficio.
Pepe Soriano Simón
Safe Creative
Enero 2025
Otra característica indivisible del pregonero era su trompeta o corneta con la que anunciaba el comienzo del pregón. Quién no recuerda ese toquecillo ‘Tarariiii Tararáaaaa…’ que seguía con la estrofa ‘De orden –o parte- del señor alcalde, se hace saber…’. Pero también estaban los pregones privados, ‘Se hace saber a todos los vecinos que…’ se venden productos, locales o de comerciantes forasteros que se acercaban al pueblo.
Última edición: