Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Queda una lamida de sol
eclipsando este frasco de luz.
¡Qué tiempo llevará desenterrar,
con una oxidada llave,
la puerta que abre los hilos de esta herida!
…¿y si solo rompiera el reloj?,
que sus cristales corten los nudos,
lavar los pies sangrantes en la clepsidra espesa
que detiene en velcro un pedregoso
sendero hacia ti.
Curar las rodillas nómades
encadenadas a una vigilia voraz,
de horas canónicas
en el templo de tu rosario.
Y si ya dejaras de dolerme,
si desollara los nervios estridentes del sonido
para que tu ser se silencie componiendo
al bullicio urbano,
Intentar olvidarte sin que en la víspera
muera otro intento.
Si despegara este habitáculo
que me sostienen con sus afóticas costillas,
atado a cabellos sueltos en un rito perfumado,
de sábanas marchitas esculpiendo olas
a la abstención de tu cuerpo.
Si pudiera sorber en algodón
el líquido de recuerdos,
hidratar la corteza de mi garganta
y volverte parte del quimo
que alimenta al ácido del tiempo.
eclipsando este frasco de luz.
¡Qué tiempo llevará desenterrar,
con una oxidada llave,
la puerta que abre los hilos de esta herida!
…¿y si solo rompiera el reloj?,
que sus cristales corten los nudos,
lavar los pies sangrantes en la clepsidra espesa
que detiene en velcro un pedregoso
sendero hacia ti.
Curar las rodillas nómades
encadenadas a una vigilia voraz,
de horas canónicas
en el templo de tu rosario.
Y si ya dejaras de dolerme,
si desollara los nervios estridentes del sonido
para que tu ser se silencie componiendo
al bullicio urbano,
Intentar olvidarte sin que en la víspera
muera otro intento.
Si despegara este habitáculo
que me sostienen con sus afóticas costillas,
atado a cabellos sueltos en un rito perfumado,
de sábanas marchitas esculpiendo olas
a la abstención de tu cuerpo.
Si pudiera sorber en algodón
el líquido de recuerdos,
hidratar la corteza de mi garganta
y volverte parte del quimo
que alimenta al ácido del tiempo.
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