Si del cielo pudiera hacer un río,
y el caudal de mi vida allí arrastrara,
de ese agua bebería fresca y clara
si del cielo pudiera hacer un río.
Si del cielo supiera el llanto mío,
y absolver penitencias me dejara,
el caudal de mis lágrimas bastara
inundando de nuevo el cielo mío.
Mis pecados son gotas de rocío
que humedecen mis ojos y mi cara
navegando a la orilla de ese río.
En tus brazos amor, ya me confío
si el dolor de mi pena lo llevara
tu caudal bondadoso haciendo un río.
PepeSori
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mayo2019
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