Enfrascado en una parte de los objetivos del foro “Realista”
Es una poesía de la vida desde la perspectiva del fracaso, de la amargura, de la traición, de los golpes... sin sublimarla, sin tratar de hacer bello lo que no lo es…
Orquestando un bramido
que me llevó a lo profundo de la desesperanza
al escuchar sentencia: La verdad.
Mi hijo no murió por causas naturales
como me hicieron creer en un principio.
Me perdí en investigaciones, incluso teológicas,
que me llevaron al mismo e incipiente punto de partida:
Mi hijo está muerto
y se han quemado todos los barcos…
no hay marcha atrás,
me costó detener el párkinson en mis miembros.
Después de mucho tiempo,
después de recuperar la memoria…
el salir del estupor propio de la melancolía
dio paso al regreso de habilidades motoras
así como el conocimiento en el manejo de armas.
Me vi a mi mismo bruñendo el cañón
y engrasando el mecanismo de mi cuarenta y cinco.
Caminé como poseso en dirección indefinida
llegando, sin saber cómo, a la casa de la mujer
que fuera la madre de mi hijo…
Levanté la mano hasta
que sus ojos me miraron.
Pasaron diez años desde ese momento
y aún ignoro cómo regresé a mi casa.
Desconozco que pasó en ésos minutos
ni supe nada de esa mujer nuevamente.
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