"Orquídea"

aoz

Poeta recién llegado
“Orquídea”


Cuando te vi, mi orquídea,
era una tarde satinada
por la lumbre emparamada
contra la mar etérea.
Lumínica como tea
alumbrabas ruiseñores,
no picaban otras flores
sólo de vuestra ambrosía.
No obstante, tu alegoría
reflejaba sus amores.

Vestías alta como diosa
con tus azules pétalos,
en que daban tus pañuelos
sombra, a una triste rosa;
y tanto fue, -ya mimosa-,
a tu cuerpo abarcaba…
Después, un frío calaba
la llovizna en el jardín;
y de las hojas del jazmín
cada gota te bañaba.

Hechizado por la flora,
oscurecía; entretanto
escuchaba de tu canto
y olvidaba de las horas.
Cultivado en la demora
presencié una gran belleza:
se posó con delicadeza
el gran brillo de la luna.
Y mis ojos en la cuna,
en la última proeza…

Te le diste en su ilusión;
y la luna en su calma
te besó salvaje el alma
y te reinó en la pasión.
Lo que sintió mi corazón
al alabarte mi orquídea,
lumínica como tea
en una tarde satinada
por la lumbre emparamada
contra la mar etérea…



Gino Alexander Amaya
20040814
 
“Orquídea”


Cuando te vi, mi orquídea,
era una tarde satinada *
por la lumbre emparamada
contra la mar etérea.
Lumínica como tea
alumbrabas ruiseñores,
no picaban otras flores
sólo de vuestra ambrosía.
No obstante, tu alegoría
reflejaba sus amores.

Vestías alta como diosa *
con tus azules pétalos,
en que daban tus pañuelos
sombra, a una triste rosa; *
y tanto fue, -ya mimosa-,
a tu cuerpo abarcaba…*
Después, un frío calaba
la llovizna en el jardín;
y de las hojas del jazmín *
cada gota te bañaba.

Hechizado por la flora,
oscurecía; entretanto
escuchaba de tu canto
y olvidaba de las horas.
Cultivado en la demora
presencié una gran belleza:
se posó con delicadeza *
el gran brillo de la luna.
Y mis ojos en la cuna,
en la última proeza…

Te le diste en su ilusión;
y la luna en su calma *
te besó salvaje el alma
y te reinó en la pasión.
Lo que sintió mi corazón *
al alabarte mi orquídea, *
lumínica como tea
en una tarde satinada *
por la lumbre emparamada
contra la mar etérea…



Gino Alexander Amaya
20040814


precioso poema mi amigo...es una obra en la que haces gala de mucha sensibilidad! pasando a lo meramente tecnico, necesitas revisar los versos en donde he puesto un "*", pues noto fallas en las longitudes de los versos. En unos casos te falta una silaba y otros te sobra una...revisalos con calma para que asi los puedas cuadrar a ocho silabas metricas por verso...esto podria ser la diferencia entre un apto y un no apto del cuerpo de moderadores de este foro...te deseo lo mejor mi buen amigo...RRR
 
“Orquídea”


Cuando te vi, mi orquídea,
era una tarde satinada
por la lumbre emparamada
contra la mar etérea.
Lumínica como tea
alumbrabas ruiseñores,
no picaban otras flores
sólo de vuestra ambrosía.
No obstante, tu alegoría
reflejaba sus amores.

Vestías alta como diosa
con tus azules pétalos,
en que daban tus pañuelos
sombra, a una triste rosa;
y tanto fue, -ya mimosa-,
a tu cuerpo abarcaba…
Después, un frío calaba
la llovizna en el jardín;
y de las hojas del jazmín
cada gota te bañaba.

Hechizado por la flora,
oscurecía; entretanto
escuchaba de tu canto
y olvidaba de las horas.
Cultivado en la demora
presencié una gran belleza:
se posó con delicadeza
el gran brillo de la luna.
Y mis ojos en la cuna,
en la última proeza…

Te le diste en su ilusión;
y la luna en su calma
te besó salvaje el alma
y te reinó en la pasión.
Lo que sintió mi corazón
al alabarte mi orquídea,
lumínica como tea
en una tarde satinada
por la lumbre emparamada
contra la mar etérea…



Gino Alexander Amaya
20040814


uy hermano.. que poemazo.. Bienvenido!!!!!.. este poema es singular y hermoso.. no eres Colombiano.. te cuento que es la flor que nos representa en flora.... excelente hermano.. mi oda a tu verso.. y espero seguirte leyebdo abrazos
 
“Orquídea”


Cuando te vi, mi orquídea,
era una tarde satinada
por la lumbre emparamada
contra la mar etérea.
Lumínica como tea
alumbrabas ruiseñores,
no picaban otras flores
sólo de vuestra ambrosía.
No obstante, tu alegoría
reflejaba sus amores.

Vestías alta como diosa
con tus azules pétalos,
en que daban tus pañuelos
sombra, a una triste rosa;
y tanto fue, -ya mimosa-,
a tu cuerpo abarcaba…
Después, un frío calaba
la llovizna en el jardín;
y de las hojas del jazmín
cada gota te bañaba.

Hechizado por la flora,
oscurecía; entretanto
escuchaba de tu canto
y olvidaba de las horas.
Cultivado en la demora
presencié una gran belleza:
se posó con delicadeza
el gran brillo de la luna.
Y mis ojos en la cuna,
en la última proeza…

Te le diste en su ilusión;
y la luna en su calma
te besó salvaje el alma
y te reinó en la pasión.
Lo que sintió mi corazón
al alabarte mi orquídea,
lumínica como tea
en una tarde satinada
por la lumbre emparamada
contra la mar etérea…



Gino Alexander Amaya
20040814


Hay algunas irregularidades de métrica y algunos errores en las rimas que me obligan a declararlo NO APTO para este foro. Deberás revisarlo y corregirlo.
Un abrazo.
Dany.
 

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