Tarekk
Poeta recién llegado
En un cerezo nos conocimos, un día de lluvia nos sorprendió y muy amable ofreció su copa para resguardarnos
El destino o la casualidad de alguna manera nos encontramos juntos bajo ese hermoso árbol, que teñia una noche gris oscura y con la pura belleza de rosas flores nos cubría.
Lágrimas de un cielo que lloraba algún desamor, con ardor e ímpetu golpeaban el suelo mientras me decías es un hermoso día, a lo que respondí yo también lo creo.
Aunque era de noche y llovía, ambos vimos algo bello, y esta bien si nos llamaban locos, en otro momento yo también lo diría, es que la hermosura que vi, no era un cielo estrellado, y una luna llena brillante, eran tus ojos y esa mirada que penetraba hasta el fondo de mi- alma e iluminaba más que el alba.
El desierto ardiente o un polo helante cualquier paisaje era hermoso si tus rostro estaba delante.
El destino o la casualidad de alguna manera nos encontramos juntos bajo ese hermoso árbol, que teñia una noche gris oscura y con la pura belleza de rosas flores nos cubría.
Lágrimas de un cielo que lloraba algún desamor, con ardor e ímpetu golpeaban el suelo mientras me decías es un hermoso día, a lo que respondí yo también lo creo.
Aunque era de noche y llovía, ambos vimos algo bello, y esta bien si nos llamaban locos, en otro momento yo también lo diría, es que la hermosura que vi, no era un cielo estrellado, y una luna llena brillante, eran tus ojos y esa mirada que penetraba hasta el fondo de mi- alma e iluminaba más que el alba.
El desierto ardiente o un polo helante cualquier paisaje era hermoso si tus rostro estaba delante.