abeloski
Poeta recién llegado
Las palomas se bautizaron piedras,
alzan vuelo sin mapas ni permiso.
Va trepándose al ritmo de las hiedras,
la angustia del reloj del insumiso.
Se presienten abyectas balaceras,
nacen con un fusil torpe, indeciso.
Se atesora la rabia en las trincheras,
la muralla se vuelve paraíso.
Qué ficticia la paz sin libertad,
como la sombra negra en las calderas,
o una sonrisa envuelta de ansiedad.
El calvario se tapa las ojeras,
mientras unos corrompen la yihad,
se venden por docenas escaleras.
alzan vuelo sin mapas ni permiso.
Va trepándose al ritmo de las hiedras,
la angustia del reloj del insumiso.
Se presienten abyectas balaceras,
nacen con un fusil torpe, indeciso.
Se atesora la rabia en las trincheras,
la muralla se vuelve paraíso.
Qué ficticia la paz sin libertad,
como la sombra negra en las calderas,
o una sonrisa envuelta de ansiedad.
El calvario se tapa las ojeras,
mientras unos corrompen la yihad,
se venden por docenas escaleras.