Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
18-4-2012 Panamà, para los Panameños
Soy un indio, un indio màs...
( como nos autonombran los de arriba),
sin carrera unversitaria ni postgrados;
pero si, con un gran sentimiento
de patriotismo sincero, que me permite
cantar las verdades a mi manera.
Dios nos dio una patria
-libre y soberana_,
de costa a costa,
de frontera a frontera,
desde sus profundidades
hasta el cielo.
Nuestra tierra prometida.
Desde antes que llegara Colòn,
desde mucho antes...
que nuestros aborìgenes hablaran español.
Cuando las bestias pastaban en la llanura,
y los nativos vivìan
de la caza y la pesca,
sin que se los prohibiera el Cacique.
Y los rìos corrian hacia la mar...
como lo estipulò Dios,
sin embalses ni hidroelèctricas.
Con la conquista: Surge la transfiguraciòn
del indio, en defensa de sus costumbres;
empieza la persecucciòn,
la caza endemoniada contra el indio libre,
( a la voz del espectro que habìa sentenciado:
Exterminio).
Urracà
lo dejò patentizado con sus proezas hèroicas,
las montañas fueron mudos testigos còmplices
- de aquella rebeldìa -,
escribièndose asì,
la primera pàgina de resistencia panameña
en legìtima defensa de su derecho:
El derecho a la vida.
Vino despuès la liberaciòn del yugo español,
la uniòn a la Gran Colombia,
y finalmente, con euforia, la Repùblica.
Es aquì, donde se inicia
la lucha intestinal por el poder.
Y aunque existìa ya la divisiòn de clases,
se vivìa en tranquilidad.
Durante medio siglo de inmadurez polìtica
- donde hubo de todo-,
gobiernos buenos como gobiernos malos,
de panameños buenos como panameños malos;
que gobernaron con honradez,
con mano fèrrea
o de manera dictatorial
hasta llegar donde estamos.
Que el pais se ha convertido cada vez màs,
en refugio de inversionistas extranjeros,
de manera arbitraria e inconsulta por el pueblo,
desconociendo derechos posesorios
de sus legìtimos dueños,
de toda una vida...
desalojàndolos a la fuerza
amenazàndolos con la càrcel
o con la muerte quizàs.
Ya es hora, de que el pueblo,
ante tanto atropello
detenga a los vende-patria
y les hable claro:
Panamà, para los panameños.
Autor: Rogelio Miranda
Soy un indio, un indio màs...
( como nos autonombran los de arriba),
sin carrera unversitaria ni postgrados;
pero si, con un gran sentimiento
de patriotismo sincero, que me permite
cantar las verdades a mi manera.
Dios nos dio una patria
-libre y soberana_,
de costa a costa,
de frontera a frontera,
desde sus profundidades
hasta el cielo.
Nuestra tierra prometida.
Desde antes que llegara Colòn,
desde mucho antes...
que nuestros aborìgenes hablaran español.
Cuando las bestias pastaban en la llanura,
y los nativos vivìan
de la caza y la pesca,
sin que se los prohibiera el Cacique.
Y los rìos corrian hacia la mar...
como lo estipulò Dios,
sin embalses ni hidroelèctricas.
Con la conquista: Surge la transfiguraciòn
del indio, en defensa de sus costumbres;
empieza la persecucciòn,
la caza endemoniada contra el indio libre,
( a la voz del espectro que habìa sentenciado:
Exterminio).
Urracà
lo dejò patentizado con sus proezas hèroicas,
las montañas fueron mudos testigos còmplices
- de aquella rebeldìa -,
escribièndose asì,
la primera pàgina de resistencia panameña
en legìtima defensa de su derecho:
El derecho a la vida.
Vino despuès la liberaciòn del yugo español,
la uniòn a la Gran Colombia,
y finalmente, con euforia, la Repùblica.
Es aquì, donde se inicia
la lucha intestinal por el poder.
Y aunque existìa ya la divisiòn de clases,
se vivìa en tranquilidad.
Durante medio siglo de inmadurez polìtica
- donde hubo de todo-,
gobiernos buenos como gobiernos malos,
de panameños buenos como panameños malos;
que gobernaron con honradez,
con mano fèrrea
o de manera dictatorial
hasta llegar donde estamos.
Que el pais se ha convertido cada vez màs,
en refugio de inversionistas extranjeros,
de manera arbitraria e inconsulta por el pueblo,
desconociendo derechos posesorios
de sus legìtimos dueños,
de toda una vida...
desalojàndolos a la fuerza
amenazàndolos con la càrcel
o con la muerte quizàs.
Ya es hora, de que el pueblo,
ante tanto atropello
detenga a los vende-patria
y les hable claro:
Panamà, para los panameños.
Autor: Rogelio Miranda
Última edición: