Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Porque no eres aire, pero eres aire donde se ejecuta
el fuego, combustionan tus células, es tu cuerpo
una madeja de llamaradas, pero no eres lumbre
ahí donde perpetuamente ardes; tu alma debiera ser
un pebetero, un hogar, tres piedras con el hollín
de la noche junto al río, pero no, no conozco tu alma,
sino que la intuyo por desconocida, la amo por sustancia
de ti donde doy con tu borde y encuentro precipicio,
entonces tu alma es como no caer, cayendo siempre;
porque no conozco mi alma, mi alma te reconoce
con mi cuerpo, con mis olas de leudar tu carne
que penetro, la más diáfana oscuridad donde busco
mi aire que no soy, los dinteles de piedra de mi llama,
la abundancia derramada, el lagar, los diez dedos
con que te cuento diez mil veces y siempre eres más,
pero una, inabarcable, hasta donde no termino,
puerta del panteón donde se acaba el deseo,
donde me acabó yo, pero no, porque tú sigues ardiendo
para no apagarme nunca en tu mirada que tropieza
donde siempre caigo, donde te despierto
y me despiertas, donde abro mis ojos con tus párpados,
donde la piel renovada nos amanece muy temprano
para llegar otra vez tarde al trabajo.
el fuego, combustionan tus células, es tu cuerpo
una madeja de llamaradas, pero no eres lumbre
ahí donde perpetuamente ardes; tu alma debiera ser
un pebetero, un hogar, tres piedras con el hollín
de la noche junto al río, pero no, no conozco tu alma,
sino que la intuyo por desconocida, la amo por sustancia
de ti donde doy con tu borde y encuentro precipicio,
entonces tu alma es como no caer, cayendo siempre;
porque no conozco mi alma, mi alma te reconoce
con mi cuerpo, con mis olas de leudar tu carne
que penetro, la más diáfana oscuridad donde busco
mi aire que no soy, los dinteles de piedra de mi llama,
la abundancia derramada, el lagar, los diez dedos
con que te cuento diez mil veces y siempre eres más,
pero una, inabarcable, hasta donde no termino,
puerta del panteón donde se acaba el deseo,
donde me acabó yo, pero no, porque tú sigues ardiendo
para no apagarme nunca en tu mirada que tropieza
donde siempre caigo, donde te despierto
y me despiertas, donde abro mis ojos con tus párpados,
donde la piel renovada nos amanece muy temprano
para llegar otra vez tarde al trabajo.
10 de agosto de 2022
Última edición: