para no escuchar lo que sucedía

charlie ía

tru váyolens

yo sabía que cuando regresara
no la encontraría allí.
ella se convirtió en la noche

y yo solamente en otra ciudad más.

hay algo cierto en las ciudades
de latinoamérica:

existen solamente para hacernos reír
a carcajadas
de la tragedia.

para caminar sobre los pasos
de la oscuridad
hacia la distancia que nos separa
del amor.

yo sabía que se iba a hartar pronto
de mis múltiples defectos.
una obviedad tan simple
que crece sobre la valla
hasta recorrerla completa:
llenándola de espinas,
como mis manos a su cuerpo
hace tan poco.

una obviedad tan simple
que naturalmente
uno se resiste a aceptarla hasta
el último instante

mientras la esperanza aún sea
esa calle vacía,
sin público indiscreto
que mire

lo que el gobierno
hace de noche.

yo sabía que las cosas
no volverían a ser como antes,
y sin embargo tranqué la puerta.

yo sabía que las cosas
no volverían a ser como antes:
me quité el blazer
puse música
me serví un trago

para no escuchar lo que sucedía.


 
yo sabía que cuando regresara
no la encontraría allí.
ella se convirtió en la noche

y yo solamente en otra ciudad más.

hay algo cierto en las ciudades
de latinoamérica:

existen solamente para hacernos reír
a carcajadas
de la tragedia.

para caminar sobre los pasos
de la oscuridad
hacia la distancia que nos separa
del amor.

yo sabía que se iba a hartar pronto
de mis múltiples defectos.
una obviedad tan simple
que crece sobre la valla
hasta recorrerla completa:
llenándola de espinas,
como mis manos a su cuerpo
hace tan poco.

una obviedad tan simple
que naturalmente
uno se resiste a aceptarla hasta
el último instante

mientras la esperanza aún sea
esa calle vacía,
sin público indiscreto
que mire

lo que el gobierno
hace de noche.

yo sabía que las cosas
no volverían a ser como antes,
y sin embargo tranqué la puerta.

yo sabía que las cosas
no volverían a ser como antes:
me quité el blazer
puse música
me serví un trago

para no escuchar lo que sucedía.

Ya no son iguales las ciudades, ni las personas. Tristemente todo cambia y no cambia para mejorar...
Me gustó tu poema Charlie. Salud!!
Saludos con aprevio, Azalea.
 
yo sabía que cuando regresara
no la encontraría allí.
ella se convirtió en la noche

y yo solamente en otra ciudad más.

hay algo cierto en las ciudades
de latinoamérica:

existen solamente para hacernos reír
a carcajadas
de la tragedia.

para caminar sobre los pasos
de la oscuridad
hacia la distancia que nos separa
del amor.

yo sabía que se iba a hartar pronto
de mis múltiples defectos.
una obviedad tan simple
que crece sobre la valla
hasta recorrerla completa:
llenándola de espinas,
como mis manos a su cuerpo
hace tan poco.

una obviedad tan simple
que naturalmente
uno se resiste a aceptarla hasta
el último instante

mientras la esperanza aún sea
esa calle vacía,
sin público indiscreto
que mire

lo que el gobierno
hace de noche.

yo sabía que las cosas
no volverían a ser como antes,
y sin embargo tranqué la puerta.

yo sabía que las cosas
no volverían a ser como antes:
me quité el blazer
puse música
me serví un trago

para no escuchar lo que sucedía.


Buenos versos poeta !! Felicitaciones.
 
Un saludo desde Galicia.

gracias mae. saludos hasta los cañones del sil.

Ya no son iguales las ciudades, ni las personas. Tristemente todo cambia y no cambia para mejorar...
Me gustó tu poema Charlie. Salud!!
Saludos con aprevio, Azalea.

a veces todo cambia para que nada cambie chela. bueno, es que las ciudades aquí en el no-lugar sí que son como mínimo peculiares.

saludazo.

Buenos versos poeta !! Felicitaciones.

gracias bro. aunque estaría mejor desde la isla margarita con un roncito a la mano.

salud.
 
Última edición:
yo sabía que cuando regresara
no la encontraría allí.
ella se convirtió en la noche

y yo solamente en otra ciudad más.

hay algo cierto en las ciudades
de latinoamérica:

existen solamente para hacernos reír
a carcajadas
de la tragedia.

para caminar sobre los pasos
de la oscuridad
hacia la distancia que nos separa
del amor.

yo sabía que se iba a hartar pronto
de mis múltiples defectos.
una obviedad tan simple
que crece sobre la valla
hasta recorrerla completa:
llenándola de espinas,
como mis manos a su cuerpo
hace tan poco.

una obviedad tan simple
que naturalmente
uno se resiste a aceptarla hasta
el último instante

mientras la esperanza aún sea
esa calle vacía,
sin público indiscreto
que mire

lo que el gobierno
hace de noche.

yo sabía que las cosas
no volverían a ser como antes,
y sin embargo tranqué la puerta.

yo sabía que las cosas
no volverían a ser como antes:
me quité el blazer
puse música
me serví un trago

para no escuchar lo que sucedía.

Le sigo dando vueltas, me sigue gustando y mira que lo he re leído varias veces en distintas fechas, por eso con respeto me permito anegrar algunas de esas líneas... En Latinoamérca sobrellevamos la ironía de la vida y sus enormes daños -colaterales- amargamente sonriendo a expensas de, o acaso indiferentes, para no escuchar... Adentras desde el inicio, uno se compenetra, uno va siendo envuelto en una - real o aparente historia de amor- para después ¡zas! ser deslizado o arrojado al infierno/limbo/suelo de la cruda realidad -aunque todo ¿es real? Muchas Gracias mi Apreciado Amigo y Admirado Amat @charlie ía por compartir tu arte. Por favor recibe mi saludo afectuoso y mis mejores deseos sinfín hasta el confín donde te encuentres actualmente
 
Le sigo dando vueltas, me sigue gustando y mira que lo he re leído varias veces en distintas fechas, por eso con respeto me permito anegrar algunas de esas líneas... En Latinoamérca sobrellevamos la ironía de la vida y sus enormes daños -colaterales- amargamente sonriendo a expensas de, o acaso indiferentes, para no escuchar... Adentras desde el inicio, uno se compenetra, uno va siendo envuelto en una - real o aparente historia de amor- para después ¡zas! ser deslizado o arrojado al infierno/limbo/suelo de la cruda realidad -aunque todo ¿es real? Muchas Gracias mi Apreciado Amigo y Admirado Amat @charlie ía por compartir tu arte. Por favor recibe mi saludo afectuoso y mis mejores deseos sinfín hasta el confín donde te encuentres actualmente

te voy a contar algo interesante señorita grace. este poemita se lo escribí a una morra mexicana.

con respecto a latinoamérica, provoca una honda tristeza observar a nuestro continente de rodillas, reducido a la ansiedad por la supervivencia del día a día.

pero incluso en medio de la tragedia, podemos ser solidarios. y también podemos amar.

salud.
 
yo sabía que cuando regresara
no la encontraría allí.
ella se convirtió en la noche

y yo solamente en otra ciudad más.

hay algo cierto en las ciudades
de latinoamérica:

existen solamente para hacernos reír
a carcajadas
de la tragedia.

para caminar sobre los pasos
de la oscuridad
hacia la distancia que nos separa
del amor.

yo sabía que se iba a hartar pronto
de mis múltiples defectos.
una obviedad tan simple
que crece sobre la valla
hasta recorrerla completa:
llenándola de espinas,
como mis manos a su cuerpo
hace tan poco.

una obviedad tan simple
que naturalmente
uno se resiste a aceptarla hasta
el último instante

mientras la esperanza aún sea
esa calle vacía,
sin público indiscreto
que mire

lo que el gobierno
hace de noche.

yo sabía que las cosas
no volverían a ser como antes,
y sin embargo tranqué la puerta.

yo sabía que las cosas
no volverían a ser como antes:
me quité el blazer
puse música
me serví un trago

para no escuchar lo que sucedía.


Las ciudades tienen un aspecto, una personalidad que las define, pero muy diferentes son los significados que les damos de acuerdo a lo que en ellas vivimos.
Se dice que no se extrañan tanto los lugares sino los momentos como fotografías que vamos acumulando en la memoria.
Así siento a estas líneas, como una postal del recuerdo.
Y fue un gusto leerte, me agradan tus poemas que son como crónicas de tu mundo interior.

Salud y felices días.
 

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