Francisco Ruzafa .
Poeta asiduo al portal
Van pasando los años
del viejo Sobrarbe.
Las tiznadas piedras
de la Gorga del Ara
en pies de un Navaín
y un centenar de montañas.
Confluyen en Aínsa
y su Peña Montañesa.
Se refleja en tus ojos
azules como un mar,
etéreo soñar.
Esta hoja de papel,
como si fuera de un árbol de otoñal,
se la lleva el viento, atrápala.
Para que la tengas siempre,
pues es como mi poesía, vivaz
y cariñosa como tu humanidad.
Entre éstos acordes,
fluye un manantial.
Que hace crecer la albahaca.
Con alegría que siempre
reflejan tus ojos.
Tenacidad de querer hacer
cambiar las cosas.
Luchar por la felicidad
de ésta vida compartida.
Cariño que merecéis
y que sabéis, en nosotros
siempre vais a encontrar
del viejo Sobrarbe.
Las tiznadas piedras
de la Gorga del Ara
en pies de un Navaín
y un centenar de montañas.
Confluyen en Aínsa
y su Peña Montañesa.
Se refleja en tus ojos
azules como un mar,
etéreo soñar.
Esta hoja de papel,
como si fuera de un árbol de otoñal,
se la lleva el viento, atrápala.
Para que la tengas siempre,
pues es como mi poesía, vivaz
y cariñosa como tu humanidad.
Entre éstos acordes,
fluye un manantial.
Que hace crecer la albahaca.
Con alegría que siempre
reflejan tus ojos.
Tenacidad de querer hacer
cambiar las cosas.
Luchar por la felicidad
de ésta vida compartida.
Cariño que merecéis
y que sabéis, en nosotros
siempre vais a encontrar