Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el aire renace como artista,
amansador del leviatán del miedo,
volar está labrado como un credo
en sus entrañas de paracaidista.
Con su frágil escudo de idealista
desciende entre las nubes cual torpedo,
veloz el pulso y el aliento quedo,
a los sueños pasándoles revista.
Son tan pequeños, árboles y rutas.
como inmenso el sosiego del paisaje
que torna sus tristezas diminutas.
Va brillando engarzado a su ropaje,
medular, entre normas absolutas,
el reloj sibilino del coraje.
Dedicado a mi hijo Nicolás
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